Sin pies ni cabeza

Por El Recomendador

Nuestro escritor estrella, Daniel Salinas acaba de revelar que a él le gustan mucho los finales abiertos. El genio literario deja siempre abierta la realidad que es siempre como una poesía cuyo misterio es interminable.

Lo que creemos obvio, nunca lo es tanto. Por eso nadie mejor que el escritor para dejar abiertos sus relatos para que el lector ejerza su imaginación y su capacidad creativa. Lo que puede pasar después, hay que dejarlo en puntos suspensivos. La mejor parte del Quijote es la segunda y el final de ésta excede con mucho a esta vida y a la insoportable levedad del ser…

Pero si hemos de referirnos a filmaciones, hay algo que está de moda y que yo creo que no se vale.

Se comete un fraude contra el espectador cuando, de plano, en las obras el “relato” en sí, empieza a importar un pito. Lo que hay es puro chachalaqueo y ningún argumento ni historia. Ya todo da lo mismo, lo importante es “dis” (traer) y vender. O mejor traer y llevar lo que no tiene sentido para que la gente que sigue la corriente siga sin pensar, (“distraída” o volcada hacia un “afuera” irracional).

1.- Malnazidos, película española de estreno. De repente la acción se pone en la guerra civil. Y salen unos alemanes, todos nazis horripilantes que les gusta mucho matar por matar y que han inventado un gas secreto para volver zombis a toda la gente que se pueda.

Hay que situar en 1936 y años siguientes a los muertos vivos que muerden y que así trasmiten su rabia incurable y antropofágica. Un coctel de relatos contradictorios para tratar de ocultar que en realidad no se sabe (ni importa) lo que se está por decir.

Al final, corre una locomotora y nunca se sabe por qué los zombis dejan ya de actuar. Dicen críticos: “Ni rojos ni fascistas son lo suficientemente interesantes para despertar un mínimo de empatía, por lo que su suerte importa poco y nada. El resultado es una película que juega por jugar”

Y remata otro crítico: “Otro despropósito de Telecinco Cinema, es que su (bodrio) no vale como comedia, ni como terror. En realidad, a nadie le importa ya que todo sea absurdo y trasnochado”.   

2.- Más dura será la caída. Película gringa de estreno que nos lleva al Lejano Oeste en una versión en que todo da lo mismo. Odiar puede llevar a todos los lados del absurdo, Un parricida multi asesino que no quiere ser del todo fratricida. Nos advierten desde el principio: “Aunque los eventos de esta historia son ficticios… Estas. Personas. Existieron”.

Pero claro está, el filme es un divertimento parecido al de un mono al que se le proporcionan pinturas para que pinte un cuadro que nunca figurará en los hermosos cuadros de una exposición de Músorgski.

3.- El hombre gris. Película gringa de estreno en que la CIA por fin deja de ser heroica y se reconoce imperialista en plenitud con abundantes asesinos que matan por matar. Una película con poco que mostrar y nada nuevo que contar resume sabiamente un buen crítico. Su única atenuante, son unas secuencias impresionantes de balazos y de luchas en súper libre.

Dice bien un crítico: “el guion de El hombre gris es de una elementalidad pasmosa en su trama y sus diálogos… es un enorme presupuesto desperdiciado para un filme que resulta un remedo de producciones previas y mucho más logradas”.