Cabanna

Por Dionisio del Valle

Una cabaña en donde se sirven platillos preparados con productos frescos del mar. En medio de un ambiente relajado y exento de todo tipo de pretensiones, como si estuviéramos, precisamente, en un restaurante de playa. Se hace la selección del vino apenas llegando porque los platillos se sirven en un santiamén, como si ya supieran en la cocina lo que uno va a pedir. Seleccionamos un blanco de Monte Xanic, su Chardonnay 2016, que nos acompañará durante toda la comida.

Para empezar llega a la mesa una tostada llamada de Atún Azul, preparada con cubitos de atún aleta amarilla (yellowfin). El atún es una de las especies de pelágicos mayores, especies que habitan en la zona iluminada del mar y que realizan largas migraciones en cardúmenes enormes, entre las costas occidentales de nuestro continente y las orientales de Asia, principalmente el Japón. También se le encuentra en el Océano Atlántico, en el Golfo de México. La tostada se barniza con una salsa preparada con mayonesa, un toque de chile chipotle, perejil, vinagre y apio que reacciona de maravilla con el sabor de la cebolla ligeramente dorada que cubre al atún. El vino responde con elegancia desde el primer bocado. La ambientación del lugar manda una señal clara: se trata de un sitio en el que conviven familias y grupos de amigos, sobre todo jóvenes animados que, aparentemente, prefieren la terraza que da a la Recta. El servicio de Ramón es eficiente y discreto, salpicado de comentarios oportunos que no atosigan, como debe ser. Repasando el menú nos damos cuenta que no hay sino un par de platillos arriba de los doscientos pesos, sin detrimento de la calidad de los ingredientes, como vamos comprobando.

Llega entonces un taco de bonita, llamado Bonnita (aquí la n es la letra preferida). Camarón guisado con aceite de olivo y chipotle, salsa pico de gallo y adornos de col fresca, montado sobre una tortilla de harina. Me llama la atención, a diferencia de otros restaurantes de estilo sinaloense, que el limón se trata con respeto y cuidando que no entre en conflicto con el platillo. Preferible que falte a que sobre, en especial cuando se trata de ingredientes que ya vienen de la cocina con las medidas y proporciones adecuadas. La salsa y el jitomate resulta en un complemento que alienta la acidez precisa del vino a la hora de combinarlo con el taco.

Es el turno de un tiradito de salmón y atún, aunque el platillo no se sirve así, Luis Ángel, mi anfitrión, lo envía así para probar dos propuestas a la vez. La calidad de los ingredientes es magnífica pero me parece, en este caso, que la salsa llamada oriental dulce, es un poco invasiva en sabor, muy dulce, limonosa y líquida resulta, en mi opinión, exagerada para tan delicado platillo a diferencia de lo que vimos en la propuesta previa. El arribo de un camarón tempurizado, llamado Roca, caliente y preparado con salsa de chipotle ligeramente picosa, trocitos de cebollín y ajonjolí blanco y negro se erigen como la propuesta del día. Una delicia que se toma de la mano con el vino en lo que podemos asegurar es un amor a primera vista. La acidez y dulzura de la salsa con que se elabora el platillo resaltan la armonía del vino regalándonos las notas minerales que distinguen el Chardonnay que hemos escogido.

El cierre corre a cargo de un postre que se ha vuelto un clásico en los restaurantes de los Angulo, el volcán dulce de leche con helado de vainilla. El vino resiste a pie firme hasta el último bocado y el contraste de sabores hace más evidentes sus notas de fruta tropical al entrar en contacto con los sabores lácteos del postre.

Un espacio que puede albergar sin problema a trescientos comensales y que abrió sus puertas en el mes de septiembre del 2013. Una apuesta que está dando sus frutos a un grupo que se toma las cosas en serio y apuesta por nuestra ciudad. Culiacán en el estado de Baja California.

Vino de la Semana

Chardonnay 2016

Monte Xanic

Valle de Guadalupe, Ensenada

Vino blanco elaborado cien por ciento con la variedad Chardonnay. Fresco y alegre. Con notas de fruta como el chabacano y la piña en primera nariz. En boca se presenta atractivo, redondo, es decir bien balanceado justo antes de probarlo. El retrogusto es intenso, con una agradable acidez que permanece por un buen rato y que se hace más evidente al momento de maridarlo con platillos de mar, ligeramente condimentados.