Caballero teutón de la dádiva

Por Juan José Alonso Llera

“No quiero que me den, sino que me pongan donde hay”

La historia empieza con EPN, cuando un día después de ser flamante gobernador del EDO. MEX., alguien le dijo: “Mi guapo, tú debes ser el siguiente presidente de este país”, y ni tardo, ni perezoso, el distinguido copetón salió a buscar una lanita para fondear su campaña. Sin duda no era suficiente con el presupuesto del INE, reunió a un juvenil y preparado equipo (algunos Harvarianos), todos  dedicándose a cerrar tratos futuros para fondear al “bello príncipe de Atlacomulco”. El responsable de las finanzas fue su fiel escudero, Emilio Ricardo Lozoya Austin, que ni tardo que en friega se allegó de muchos recursos y un sinfín de compromisos.

Después del apretado triunfo o supuesto fraude electoral, vino el acostumbrado reparto de huesos y a don Emilio le tocó la tan peleada caja chica de todos los gobiernos, Pemex. En este puesto el Sr. Lozoya fue relacionado con varios escándalos de corrupción con las compañías Odebrecht, OHL y Agro Nitrogenados.​ En declaraciones juramentadas, tres ejecutivos de Odebrecht aseguran que entre 2012 y 2016 recibió 10 millones de dólares para asignarle contratos a esa firma, incluyendo algunos anticipos para fondear la campaña presidencial. Hasta julio de 2018 no se había presentado ninguna prueba que lo ligara a las declaraciones publicadas por algunos medios valientes de comunicación. Sin embargo, para entonces resultaba notoria la apatía y falta de disposición de la PGR y la Secretaría de la Función Pública para investigar los hechos denunciados, sustentados en declaraciones juradas ante el Poder Judicial del Brasil​ y el fraude millonario de Agro Nitrogenados, donde el dueño de AHMSA fue detenido y nuestro exgavioto empezó a ponerse nervioso.

En mayo de 2019, la Secretaría de la Función Pública inhabilitó a Lozoya Austin por 10 años (jajá, menudo castigo) para ocupar cualquier puesto en la administración pública, luego de determinar que había mentido en su declaración patrimonial. Asimismo, la Fiscalía General de la República, investiga los sobornos que Odebrecht habría realizado cuando Lozoya era director de Pemex.​ El 28 de mayo de 2019, fue girada una orden de aprehensión en su contra, luego de que congelaran sus cuentas bancarias por la Unidad de Inteligencia Financiera, orquestada por Santiago Nieto, antes cesado por investigar a este personaje. Hasta el día de hoy no se sabe nada de Lozoya, pero fuentes cercanas al Alquimista, han descubierto que Emilio se encuentra en Alemania, aprovechando que es esposo de Marielle Helene Eckes, heredera del imperio de los jugos “Eckes Granini” con valor de miles de millones de euros (¿Para que quería más lana este tipo?). En resumen, se presume que Emilio vive tranquilamente en algún lugar en las tierras teutonas y cambió su apellido de Lozoya a Eckens (legalmente valido), para burlar a la Interpol y además cuando lo encuentren, que será pronto, Alemania tiene prohibido extraditar a sus ciudadanos, como seria el caso de Emilio, a un país donde no se respeten los derechos humanos y con un sistema legal dudoso.

En fin seguramente este caballero necesitado de más riqueza (mal habida), sin principios y con los beneficios legales, pero totalmente amorales, se librará de la “férrea justicia mexicana”. Así las cosas estos días, entonces… “La moral simplemente es un árbol que da moras”.