Bronco y el voto del hartazgo

Por Daniel Salinas Basave

Un fantasma recorre las democracias. Es el fantasma del hartazgo ciudadano y el desprecio a los partidos políticos. Después de ser tantas veces estafado, el votante promedio ha llegado a la conclusión de que todas las alternativas  – sean rojas, azules o verdes-  son exactamente iguales y forman parte del mismo fraude.

 

La furia ciudadana ya no va dirigida hacia algún partido en específico, sino contra el engranaje del sistema. Muy pronto los mexicanos tuvimos claro que entre PRI, PAN y PRD no hay sustanciales diferencias y que la calidad de nuestra vida suele ir a la baja independientemente de quién gobierne.

Algo similar pasó en España, donde parecen haber asimilado que ya sea con PP o con PSOE la crisis y el desempleo seguirían siendo amos y señores. Hubo un tiempo en que se tenía la ilusión de que votando por otro partido se podía lograr un cambio radical de rumbo, pero hoy hasta la esperanza ha sido cancelada.

En un escenario en donde el ciudadano común  pide a gritos “que se vayan todos”, pero carece de opciones reales para suplantar a los gobernantes corruptos, es como se abona la tierra fértil para el surgimiento de movimientos de rompimiento que se presentan como alternativas desligadas de los partidos tradicionales y el aparato de gobierno.

Podemos de España, liderado por el mediático y polémico Pablo Iglesias o el fenómeno del comediante Beppe Grillo en Italia brotan de una ciudadanía endeudada, desempleada y sin esperanzas que se ha cansado de ser  la eterna  perdedora del juego electoral. Aunque en México estamos llenos de partiditos emergentes, el primer gran fenómeno político surgido del hartazgo ciudadano es Jaime Rodríguez, conocido por millones de nuevoleoneses como el Bronco.

De formación priista, ex líder de la CNC y ex alcalde del municipio de García, Jaime Rodríguez llama a las cosas por su nombre y toma al toro por los cuernos. Su mayor atributo mediático es haberse atrevido a enfrentar al cártel de los Zetas desde su humilde alcaldía. Asesorado por el mexicalense Memo Rentería, el Bronco se ha colocado a la cabeza de las encuestas en la lucha por la gubernatura de Nuevo León.

En un hecho sin precedente en la historia política de México, un aspirante sin partido tiene serias posibilidades de ser el próximo gobernador de unos de los estados pivote del país.  Comprensible es el coraje de los nuevoleoneses. Ya sea por omisión, cobardía o descarada complicidad, su gobernador Rodrigo Medina entregó la entidad a la mafia. A punto de concluir el sexenio, su grosero enriquecimiento carece de maquillaje.

Medina, sin duda el peor gobernador de la historia de Nuevo León, se revela ante la ciudadanía como un ladrón descarado. Su ofrecimiento de continuidad es una burda conductora de telechatarra grupera llamada Ivonne Álvarez, que como alcaldesa del municipio de Guadalupe se evidenció corrupta y mentirosa. El voto por el Bronco es la naturalísima  reacción de un ciudadano que actúa movido por un sentimiento tan humano como el hartazgo. Y el voto del hartazgo es más digno que el voto del suicidio.

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