Bronco manía

Por Jorge Alberto Gutiérrez

El triunfo arrollador del “Bronco” en Nuevo León, el contundente resultado ganador de Clouthier en Sinaloa y la fresca modestia con la que ganó el joven Kumamoto en Jalisco han echado a volar la mente de muchos ciudadanos hartos de mantener un sistema político partido céntrico, al verlo convertido en el más grande lastre para lograr el pleno desarrollo de nuestro país.

 

No quiero generalizar, pero un importante porcentaje de los miembros de la clase política del país, son parte de una máquina que literalmente produce miles de millonarios cada trienio o sexenio a costa de nuestro dinero. Son camarillas, familias, y grupos liderados por verdaderos caciques que se constituyen como “líderes” que reparten riqueza a discreción a través de cargos públicos, contratos, concesiones y corrupción.

Es un sistema que premia la lealtad al partido y sus líderes por encima de su capacidad, honestidad o desempeño profesional. Este sistema político nos daña doblemente no solo al robarnos nuestro dinero, sino al tener que mantener y tolerar a miles de servidores públicos y funcionarios incapaces o ineptos que tienen a cargo responsabilidades para las cuales no están preparados y con su actuar, no permiten que los gobiernos funcionen correctamente.

Es increíble ver como cada 3 o 6 años se reinventan los Congresos, Senado, Ayuntamientos, Estados y el país mismo, imponiéndonos un nuevo “plan”, un nuevo “gabinete” y personal “de “confianza” que muchas veces no sabe ni qué hacer en el cargo que se les confirió.

Todo esto y la serie de injusticias que se han cometido al amparo de los gobiernos emanados de los partidos que conforman nuestro sistema político, han creado condiciones que han llevado al triunfo en esta última elección a un puñado de candidatos independientes y ciudadanos que se enfrentarán a una cruda realidad al tomar posesión de sus cargos públicos.

Serán unos atrevidos invasores que usurpan cargos normalmente destinados a políticos tradicionales y sus camarillas.

De hecho, seguramente serán vistos por los políticos tradicionales como una seria amenaza a su modo de vida e intentarán hacer de su gestión una verdadera pesadilla. No podrán ser como ellos porque serán inmediatamente exhibidos y condenados públicamente como nunca ha sucedido a ningún político tradicional.

Creo que esto podría ser el inicio de un movimiento ciudadano importante, donde legítimos políticos hartos de los defectos de nuestro sistema partidista, en conjunto con liderazgos ciudadanos independientes preocupados por el futuro de nuestro país, despierten a través de candidaturas independientes o ciudadanas un fervor electoral similar al que el “Bronco”, Clouthier y Kumamoto lograron este 2015 o como aquella “Ruffo manía” que en 1989 daba por inicio este camino a la democracia que aun no consolidamos en nuestro país.

Es por ello que les deseamos éxito a los gobernantes independientes y que no caigan en las tentaciones del poder.

Que sepan seleccionar a sus equipos de trabajo, que lo hagan cabalmente, honestamente y que no traicionen nuestra confianza. De otro modo, no serán iguales a los que les ganaron en las urnas, sino peores que ellos porque además, acabarían con la esperanza de tener un mejor país.