Breve historia del Nacimiento, las Posadas y la Piñata

Por Manuel Alejandro Flores

Aunque la Navidad se ha “paganizado” y hoy existen cristianos que se desean “felices fiestas”, es evidente que es uno de los tiempos litúrgicos más hermosos que la cristiandad le ha heredado al mundo, especialmente al occidental.

Este tiempo comienza la noche del 24 de diciembre con la Misa de la Natividad de Jesús, hijo de José y María, nacido en Belén, en un pesebre a causa de la falta de una “posada” digna para el alumbramiento. Culmina alrededor del 6 de enero, fecha en que se celebra la “Epifanía del Señor”, su manifestación a los pueblos del mundo en la figura de aquellos Magos de Oriente que llegaron a adorarle al mismo portal de Belén con los regalos del oro, el incienso y la mirra.

Es un tiempo corto pero muy bello en donde los valores preponderantes deben ser la alegría, esperanza, la caridad entre nosotros, especialmente con quienes más nos necesitan, la cercanía familiar, la oración y la renovación de nuestros actos a la luz del frágil y humilde Niño Jesús. Dios Todo Poderoso hecho hombre que nace en el espacio más sencillo, bajo la protección de sus padres y unos cuantos animalitos que le dieron el calor que necesitaba en esos días de recién nacido.

En México, las tradiciones son más bellas aún y tienen una nota especial de evangelización traída precisamente por los primeros misioneros que llegaron a estas a tierras para transformar la realidad de la entonces Nueva España, aquí algunos rasgos característicos:

  1. El Nacimiento data del siglo XII. San Francisco de Asís en Italia (Greccio) armó el primero, pero con actores vivos. Esta tradición se expandió por toda Europa y varios años después, en Nápoles, se cambió la participación de actores humanos por las de figuras de barro, que de igual forma se propagó por occidente. Como es sabido, para la llegada de los primeros misioneros franciscanos a la Nueva España, el Nacimiento de figuras de barro fue una manera explícita de evangelización que hacía sentido a los pobladores indígenas para reconocer en el Niño Dios al verdadero Dios encarnado en la Virgen María y al cuidado de José. Hoy el nacimiento es el signo más importante de la Navidad en un hogar cristiano y aunque el arbolito navideño no está peleado con él, realzar la figura del Niño Dios en casa reafirma el sentido auténtico de la celebración navideña: el Nacimiento de Jesús.
  2. Las Posadas. En 1586, los frailes agustinos de Acolman de Nezahualcóyotl (cerca de Teotihuacán), autorizados por el Papa Sixto V, celebraron las misas de aguinaldo, que luego se convertirían en las posadas. Las posadas comienzan 9 días antes de la Navidad según la tradición y se alejan de la “posada pagana” que se organizan a veces en empresas o familias que han abandonado el origen de la tradición y que suelen terminar en borracheras. Pedir Posada, tal y como lo hicieron los peregrinos de Nazareth para tener un lugar digno para el alumbramiento de Jesús. Los cantos, la piñata, el ponche de fruta o calientito, el rosario con los misterios de gozo y la alegría festiva son parte de la posada, así como los aguinaldos famosos que se pueden traducir en colaciones o dulces para los niños.
  3. La piñata. Adaptada por los frailes agustinos originalmente simulaban una estrella a propósito. Tenían siete picos que simbolizan los siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. Otros símbolos son: la tentación, por sus brillantes colores; los engaños del mundo, por las láminas de oropel; la fe ciega, por los ojos vendados; la fuerza y la virtud que destruyen los engaños y los pecados, por el palo que rompe la piñata. Los dulces, frutas, cacahuates y juguetes son las riquezas del reino de los cielos otorgados como premio a la fe y a la perseverancia

En definitiva, hay muchas cosas que deben cambiar en el mundo. El cristianismo ha sido factor de cambio para bien de la humanidad y quienes profesamos la fe en Jesús debemos dar ejemplo de Caridad en el Servicio a los demás y también debemos sentirnos orgullosos de nuestra fe que, transformó la historia de la humanidad, allá, en un humilde pesebre en Belén como comienzo. Espero que sigan teniendo una muy Feliz Navidad y que en 2022 nuestros propósitos se cumplan.