Boxeando con sombras

Por Manuel Rodríguez Monárrez 

“No finjo saber lo que no sé”. Sócrates

El 1 de diciembre del año pasado los regidores del PES iniciamos creyendo que seríamos una oposición moderada, pero en pocos días encontramos muchas inconsistencias en las respuestas públicas que daba el Alcalde y algunos otros funcionarios, con esos altibajos o bandazos, intuimos que las cosas no iban a empezar bien, pero en el fondo siempre supimos que lo que sí íbamos a hacer era razonar sistemáticamente todo lo que llegara a nuestras manos antes de ser votado en Cabildo.

Aunque hay quienes insisten en hacer parecer lo contrario, el ambiente tóxico que se vive en Tijuana es provocado por la corrosividad de la corrupción institucionalizada; el componente activo es un sistema decadente anclado en la componenda, pero que muchos creemos que vive sus últimos días. La revolución silenciosa de los pueblos del norte de México, ya nadie la detiene. Ni la pluma oficialista, ni la represión sistemática del actual gobierno municipal y estatal. 

No somos los ciudadanos molestos, ni los regidores de oposición los causantes de ésta podredumbre institucional, aunque hay quienes pagan por difundir mentiras que ya nadie compra. La pregunta que debemos hacernos en éste momento crítico es: ¿Se puede seguir avanzando sin comprometer los principios? Si queremos que la respuesta sea positiva, es necesario que más actores sociales se sumen y defiendan las causas del pueblo, las causas de las colonias, las causas de las comunidades marginadas, las causas de todos los que aquí vivimos. La corrupción corrosiva presente en los contratos de recolección de basura, en las rentas de patrullas, en las plazas de sobrinos incómodos que llegan al gobierno a extorsionar comerciantes, en la fuga de los delincuentes de La Espadaña, en la licitación del Nodo de la 20 de Noviembre, en los hasta ahora intentos de enajenar las luminarias públicas, en cada portal de difamación pagado con dinero público.

Y seguimos sin entender que esta forma de conducirse en la vida política de Tijuana, es el principal obstáculo a nuestro crecimiento, no las voces discordantes del Cabildo. Tal vez los métodos que utilizamos son exasperantes para personalidades intolerantes, pero estamos a favor de volver a darle credibilidad a la palabra del político, incluso por encima de los procedimientos escritos a que nuestro sistema jurídico está acostumbrado. La sabiduría no proviene de imposiciones, sino del diálogo. Necesitamos políticos que acepten debatir las grandes ideas con los ciudadanos. Estamos rodeados de políticos presuntuosos y ostentosos. Es necesario, que los que nos atacan salgan del campo del anonimato y nos veamos en escenarios libres, no prefabricados, para discutir las mejoras formas de gobierno y las óptimas decisiones administrativas sobre programas y políticas públicas de la comuna, de otra forma sólo estaremos destruyendo nuestra ya de por sí débil vida institucional.

Sabemos que los regidores del PES despertamos emociones, pues hemos hecho hincapié en las definiciones políticas. Nosotros escogimos la vía de la lucha, en lugar de la vía de la negociación y es algo a lo que la clase política local no estaba acostumbrado. Para atacar el problema de raíz que es la corrupción, se debe dividir cada uno de sus componentes y abordarlos por separado, e intentar inductivamente agrupar nuevamente con una solución más integral, sino solamente estaremos creando burocracia. Pero lamentablemente tenemos representantes que no tienen método, ni forma, ni fondo. Su política hueca es la de venir a enriquecerse.

Un gobernante que no permite ser examinado, no debería ser Gobierno en primer lugar. Somos los ciudadanos conscientes el recurso vital para recuperar el futuro de Tijuana. Dejemos de tener miedo, y construyamos una sociedad fuerte juntos.