Borgoña, le región vinícola más compleja

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

Le cuento a Adriana que a Napoleón Bonaparte se le atribuye la frase que cita “Nada hace que el futuro parezca tan de color de rosa como el contemplar a través de un vaso de Chambertin”.

En esta región que se encuentra en la parte centro-oriental de Francia se producen quizás los vinos de línea más distinguidos, y caros del mundo. Es increíble que una sola botella de vino de Domaine de la Romaneé Conti alcance fácilmente los USD 10,000 a 15,000 de salida. No digamos sí es una cosecha especial como la de 1945 que en una subasta fue vendida, una botella, en más de medio millón de dólares (botella de 750 cc).

Esta región tiene un clima difícil para los humanos (en frase de mi querida Sophie Avernin) pero es maravillosa para dos cepas que son emblemáticas en todo el mundo: La polifacética Chardonnay, presente en casi todo el mundo, y la muy complicada Pinot Noir (si te quieres complicar la vida, cultiva Pinot).

En esta región se hacen vinos desde hace más de 2,000 años de manos de los romanos. Cuando cae el imperio, son invadidos por tribus bárbaras procedentes de la antigua Alemania llamados Borgoñones y de ahí viene el nombre de este sitio.

En la edad media, los monjes que habitaban aquí se dedicaron a probar y seleccionar cuales serían las uvas que darían el lienzo perfecto para los vinos que cultivaban, escogiendo finalmente a la Chardonnay y a la Pinot como sus máximos exponentes. Los vinos eran tan buenos, que la cercana corte de los Papas de Aviñón (1350) se servía en sus ágapes esta bebida.

Luego llega Napoleón quien decide retirarle todos estos terrenos a los Condes de Borgoña y a la Iglesia y repartir las tierras a los habitantes de la zona, lo que hace que se parcelarice de una manera impresionante (existen aproximadamente 600 subregiones en esta zona) Borgoña se torna muy complicado.

Hace unos 15 años, cuando esta bebida no era tan cara como ahora gracias a la especulación con los millonarios chinos, me di a la tarea de estudiarlos a fondo. La tierra Borgoña se tornó en una especie de fetiche. El primer dato que tuve es que Borgoña no es una región barata (aún en 2005) y que no hay ofertas en sus vinos de precio medio, medio alto y alto. Los vinos son tan preciados que los franceses se permiten venderlos al precio que ellos desean.

Aprendí en un viaje a París (en Lavinia) que para escoger estos vinos no tan caros, pero no tan básicos, tienes que irte a la boutique de vinos con un libro en la mano para poder entender lo que estás comprando y porqué estás pagando determinada cantidad por esa bebida. Porque los vinos básicos etiquetados como Bourgogne Blanc o Bourgogne Rouge cualquiera los escoge, y no se diga de los grandes Cru Classé Monopole (que como dije, cuestan ahora miles de dólares) y que por obligación deben ser buenos o muy buenos. Además, las añadas si cuentan.

Aprendí también que abrirlos es toda una ceremonia, que se deben respetar las temperaturas a rajatabla, y que especialmente los vinos a base de Pinot Noir, deben ser servidos en su copa especial, denominada Balón (que por cierto le caben unos 750cc) y que nunca deben ser decantados; que la ocasión especial es abrir este vino tan preciado, y no tiene que ser ni Navidad, ni nuestro cumpleaños.

Espero con estas reflexiones haberte hecho viajar a una de las zonas más distinguidas del mundo.

 

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