Bilis negra

Por Ana Celia Pérez Jiménez

¡Nadie me entendería!, me dije! ni yo misma entiendo. Esos residuos de días que no observé, noté, sentí, el agua que no me lavó, sólo fue y escurre.

Los granos que mis dedos no contuvieron en la cocina y se arrojaron al suelo, las sonrisas que no observe por ir distraída, las intenciones que no percibí, las palabras que ignoré.

Hay tanto que se me escapa y no puedo estar en todo, no puedo ser buena y mala, no puedo ser asertiva y ser humana, no puede serlo todo. Siempre recaer en una definición víctima de mis propios vicios y hábitos, y entre tantas cosas en las que no hurgo y no comprendo todavía.

A mi edad sea corta o larga para otros hay tanto que no comprendo, reacciones propias o tal vez ajenas que me brotan de la nada y no sé quiénes son sus padres, si es algo que traje aprendido y hoy resultó en revelarse o si es un cúmulo de las sales propias.

Porque sí, tengo terrones, tengo piedras y también puntitos de vivencias que todavía no se unen a nada, no se adhieren ni al pasado ni a mi presente, y anda ahí esperando como un coágulo de sangre esperando en algún lado atorarse y causar daño o tal vez sólo frenarme en una causalidad advertida.

Mi corazón y mente no lo cuelan todo, pero sí se les va mucho, amor a momentos, afecto en otros, indiferencia por la práctica.

Pero despierto y sé que algo se me ha ido, duermo y también lo sé, no absorbes toda la pantalla y no encuentro forma de hacerla más chica, veo a menos personas porque quiero darles más tiempo, mas a veces es sólo más y yo quiero más tiempo, no absorción pero sí intercambio de los seres, poderlos valorar y escuchar, sonreír y entender, todos merecemos tiempos completos.

Pero sé que hay mucho que se me va, incluso de mí misma, en lo dispersa, en la falta de seguir una idea, y en el impulso que cada vez es más débil como si la niña dentro de mí estuviera cansada o tal vez encontró un libro que le tiene muy entretenida, pero se me va, algo se va, como las burbujas que no reventé, como las vueltas al bailar que no di, como los pasos que no conté, tal vez es la vida o tal vez sólo melancolía.