Bienvenidos paisanos

Por David Saúl Guakil 

Ahora y más que nunca, todo lo referente a pláticas sobre economía globalizada genera muchas controversias, sobre todo en el tema específico de aquellos compatriotas que por miles, o millones, eventualmente tendrán que dejar suelo norteamericano para regresar a nuestro país, que es el suyo, después de haber dejado mucho sudor y esfuerzos en esa tierra.

Hay quienes sostienen que la supuesta repatriación de compatriotas radicados hace muchos años en Estados Unidos nos traerá más problemas que soluciones para México, generados por su reacomodo e inserción a nuestra economía, de por sí castigada por múltiples factores externos como la baja mundial en los precios del petróleo.

Por el contrario, hay quienes creemos con firmeza que estos pequeños capitales que regresan al país, ayudarán de manera decisiva a la economía de México. Hay varias razones para sostener esta tesis, en primer lugar porque los que vuelven son personas laboriosas que están acostumbradas al sacrificio para poder sacar a sus familias y economías domésticas adelante; son ciudadanos listos y más que probados en el campo de la competencia para empezar nuevos negocios y traen la experiencia profesional de consolidar proyectos y preparación -en la mayoría de estos casos- con estudios superiores cumplidos y la ventaja de dominar un segundo idioma.

Es bueno recordar también que estas nobles personas partieron hace muchos años con la ilusión intacta de sondear nuevos horizontes, a un gran número de ellos los esperó un clima desconocido y difícil, hostil muchas veces y desafiante en todos los casos.

Se trataba de superar barreras como el idioma, la adaptación a otras costumbres y estilos de vida, ganarse un trabajo digno con base en las habilidades y laboriosidad innatas del mexicano, al amor a su familia y el entusiasmo de poder demostrar con creces que son gente valiosa en cualquier ocasión y terreno.

A través de los años, los casos de éxito de muchos compatriotas en el país vecino se hicieron evidentes en variados rubros, desde la investigación espacial, pasando por la medicina especializada, la industria gastronómica y la literatura, hasta nuestros forzados paisanos que ayudaron de manera decisiva, por más de 70 años, a la grandeza del campo norteamericano proveedor de alimentos para millones de ellos y exportando a otras partes del mundo. El ejemplo lo tenemos cerca, aquí en el vecino Estado de California, uno de los más ricos de aquel país, precisamente por la fuerza y el impulso de su agroindustria destaca internacionalmente por la cantidad y calidad de sus productos.

Abramos los brazos y la mente para recibir a nuestros compatriotas, ofreciéndoles lo mejor de nuestro suelo; un mejor porvenir a los suyos y las garantías para que esto suceda, colmar sus expectativas, brindándoles el trato respetuoso y seguro que buscan en su propio terruño.Vienen tiempos de desafíos en nuestra economía, debemos fortalecerla con la presencia de aquellos –que con su retorno- creen y le apuestan su futuro al “sueño mexicano”, de todos nosotros depende la concreción exitosa de estos sueños postergados.