Beatriz y el perdón

Por Claudia Luna Palencia

No voy a entrar en el terreno fangoso de la política para dilucidar si, Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador, debe estar de gira cultural en varios países de Europa, reuniéndose con diversos mandatarios a los que, en mano, entrega una misiva signada por el presidente mexicano.

Gutiérrez Müller viaja en calidad de miembro del Consejo Honorario de la Memoria Histórica y Cultural de México acompañada de una serie de funcionarios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la Secretaría de Cultura.

En 2021, será conmemorado un triple evento en el país azteca se trata del “año de la Independencia y la grandeza de México” con la celebración de los 700 años de la fundación México-Tenochtitlán; 500 años de la memoria histórica de Tenochtitlán y 200 años de la consumación de la Independencia.

De allí el interés esencial de este viaje en plena pandemia basado en la solicitud personalísima de que, varios gobiernos europeos, cedan en calidad de permiso -para los festejos planeados- una serie del acervo arqueológico en su poder a fin de  exhibirlo en México.

Las misivas entregadas hasta el momento a los gobiernos de Francia, Italia y El Vaticano hacen alusión a diversas pretensiones: una, la petición de las obras en préstamo y otra, una especie de perdón histórico para cerrar heridas sobre todo por los agravios sufridos por los pueblos originarios… espinoso asunto.

Al Papa Francisco se le ha solicitado que, en nombre de la Iglesia, realice un pronunciamiento pidiendo una “disculpa histórica” por ese pasado en el que, en nombre de la religión y de la Iglesia, se masacró a muchos pueblos y se cristianizó con la espada en la mano.

Mismo planteamiento para el caso de España, artífice de la Conquista, una idea que no ha sentado nada bien en el renglón de las relaciones bilaterales; desde el minuto uno que se mencionó hace unos meses, la reacción en el país ibérico ha sido de incredulidad… ¿por qué razón hacer olas en un momento de relaciones bilaterales tranquilas?

La primera parada de Gutiérrez Müller ha sido en París, fue recibida por la esposa del mandatario galo, Brigitte Macron, en el Elíseo además de compartir visita en el Liceo Carlomagno y leer poemas de Amado Nervo por la tarde inauguraron una bellísima exposición titulada “Los Olmecas y las culturas del Golfo de México”.

Ojalá que esta muestra  no quede eclipsada por los rifirrafes políticos en México, es una exposición que incluye 300 piezas del período precolombino que han cruzado el Atlántico para ser exhibidas en el museo Quai Branly  hasta el próximo 25 de julio de 2021.

A colación

Aportaciones de diversos investigadores mexicanos señalan que, en Europa, hay más de 9 mil obras aztecas distribuidas en 450 sitios en Francia, España, Italia, Alemana, Reino Unido y Austria.

Simplemente, el original del bellísimo penacho de Moctezuma no está en el Museo Nacional de Antropología e Historia, se encuentra en Museo de Etnología de Viena.

En la Biblioteca Nacional de Francia hay 400 códices mexicanos y en el Museo Británico está la máscara de Quetzalcóatl, la de Tezcatlipoca así como la Serpiente Azteca de dos cabezas; hay muchas, muchas obras más en los museos europeos.

Realmente sería fenomenal que el viaje de Gutiérrez Müller obtenga a cambio esa futura concesión temporal de obras prehispánicas que los mexicanos no conocen, más que viajando al extranjero para admirarlas.

Lo del perdón solicitado al Vaticano y a España tendrá muchos matices en todo su proceso, no creo que el Papa Francisco se niegue porque él mismo es artífice de la reconciliación histórica y de enterrar los agravios del pasado; lo de España, va a levantar una hoguera que sólo servirá para que los grupos opositores al gobierno del socialista Pedro Sánchez le echen más leña política y se abran heridas históricas innecesarias en vez de contribuir a mirar al presente ya de por sí difícil con la emergencia de la pandemia. En lo personal me parece innecesario.