Back in the USSR

Por Sergio Ciceña

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Hace unos cuantos días, la libertad de expresión se vio golpeada cuando el tribunal ruso sentenció a dos años de prisión a tres de las integrantes del grupo de punk Pussy Riot. Esta banda femenil rusa, realmente no es la típica banda que sale a los escenarios y graban sus canciones en estudios; son un grupo que se dedica a hacer presentaciones espontáneas en lugares inusuales. Los temas que abordan son básicamente la política y la religión rusa, haciendo una dura crítica sin censura sobre esos temas. Después de realizar dichos actos de provocación, documentan sus presentaciones en internet y siguen con sus vidas.

Esta banda equivaldría al grupo mexicano Molotov, cuando en sus inicios criticaban duramente los diferentes aspectos sociales que hacían daño a México. Sin embargo, la presentación que dieron el 21 de febrero de 2012 las Pussy Riot en una catedral de Moscú, en la que despreciaban al Presidente ruso Vladimir Putin y las políticas de la Iglesia Ortodoxa Rusa, originaron una cacería que terminó en el veredicto del jurado, el cual acusó a tres integrantes de la banda por “hooliganismo”. El término “hooligan” se usa cuando se presentan actos de violencia, disturbio y vandalismo. Nadezhda Tolokonnikova, Yekaterina Samutsevich y Maria Alekhina, después del juicio, fueron sentenciadas a dos años de prisión cada una, por lo que diferentes bandas musicales y organizaciones de todo el mundo, salieron a la defensa de las integrantes de Pussy Riot, pidiendo por su liberación. Paul McCartney, Sting, Madonna, Red Hot Chili Peppers, Yoko Ono, Pete Townshend, Bryan Adams y Peter Gabriel entre muchas otras celebridades de la música, están en contra de la decisión que se tomó y tachan al gobierno ruso de censurar a la libertad de expresión. En lo personal, considero que se salió de contexto lo que esta banda juvenil trata de expresar con sus presentaciones; si bien se dedican criticar los aspectos políticos, sociales y religiosos del país, no es correcto que sean tratadas como criminales al tratar de defender y de exponer su opinión de una manera diferente. No estoy de acuerdo en que una crítica se convierta en una falta de respeto hacia una o varias personas, pero tampoco estoy de acuerdo en que se callen las bocas con la cárcel.

Si el “hooliganismo” representa un crimen en aquel país, entonces deberían de considerar lo que cabe y lo que no cabe en dicho término. La blasfemia también puede generar descontento entre los creyentes, pero creo que existe una línea muy delgada entre tolerancia y venganza. Las acusadas además de ser voceras sociales, son activistas de Greenpeace, del movimiento LGBT, y madres de familia; por lo que en ningún momento deben de ser consideradas criminales, únicamente por causar revuelo en un país donde la opresión aparentemente no ha terminado. Debería de reconsiderar su postura el gobierno ruso y redimirse, ya que están a tiempo de liberar uno de los derechos que más trabajo ha costado ganar en el mundo: la libertad de expresión.

*El autor es egresado de Cetys Universidad Tijuana, compositor y amante de la música.