Aumentan suicidios entre población joven

salud mental, depresión
Estigmas culturales llevan a que mayormente se atiendan mujeres mientras que los hombres tienden a no buscar ayuda ante problemas de salud mental. Fotografía: Archivo

Por José Alfredo Jiménez

El suicidio es un problema de salud mental que se ha acentuado en la población joven de la entidad, pero con señales que pueden identificarse.

Marcela Romo, directora médica del Hospital de Salud Mental, informó que la depresión es la causa número uno de suicidios; sin embargo, otros padecimientos, como el trastorno bipolar, esquizofrenia, consumo de sustancias, trastornos de ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, pueden llevar a una persona a quitarse la vida.

Según datos presentados por el subprocurador de Justicia en Tijuana, Jorge Alberto Álvarez, en 2017se consumaron 111 suicidios en Tijuana, un alza con respecto al año anterior, el que se registraron un total de 106. Detalló que de los decesos en 2017, 95 fueron hombres y 16 mujeres.

Marcela Romo recalcó que el suicidio como tal es un síntoma, no la enfermedad.

La adolescencia es una etapa en la que se busca cómo relacionarse con los demás, participar en círculos sociales, añadió. Se trata de una etapa de inestabilidad, porque las áreas del cerebro que controlan las emociones aún están en proceso de desarrollo.

Externamente el adolescente enfrenta otros retos: debe comportarse en forma más madura; tiene ahora más responsabilidades; adquiere más independencia, pero aun hay reglas; además de las interacciones sociales, que incluyen primeras parejas, amigos, la fundación de la familia, entre otros.

“Si no crecieron en una infancia con suficiente fortaleza interna, con ciertas herramientas para afrontar estos retos, muchos pueden llegar a la depresión, y lo más grave de la depresión sería un tentativo o consumar el suicidio”, dijo la directiva del Hospital de Salud Mental.

Acercamiento a escuelas

El Hospital de Salud Mental ha buscado el acercamiento con instituciones educativas que le permitan impartir pláticas sobre el suicidio y la autolesión o “cutting”, ésta última una práctica que va en aumento.

El director del Hospital de Salud Mental, Rogelio Carranza, indicó que lo que se busca en las secundarias y preparatorias es brindar herramientas para poder detectar los padecimientos. También dan talleres a los maestros que les permita identificar oportunamente casos, para que así puedan notificar a los padres de familia y tengan los jóvenes la atención debida.

Detalló que tienen actualmente alrededor de 20 convenios con instituciones en las que se brindan pláticas, como son Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas, CBTIS 146, Cobach La Mesa, Secundaria 44, Cecyte El Niño, y el objetivo es sumar más a lo largo de este año.

Por su parte, Marcela Romo comentó que con las pláticas buscan es brindar a los jóvenes la confianza para tratar este tema y explicarles que no deben avergonzarse si alguna vez se les ha cruzado por la mente la idea del suicidio.

Algo que les explican a los alumnos es que, así como no dudarían en correr a una enfermería si un amigo está sangrando, tampoco deberán detenerse en pedir apoyo para un compañero que esté deprimido y necesite ayuda.

Sobre las autolesiones, donde se encuentra el “cutting”, explicó que los padres muchas veces se asustan porque detectan rasguños superficiales múltiples en los brazos de sus hijos y de inmediato piensan que se trata de un intento de suicidio. No obstante, en realidad es otra forma que tienen ciertos adolescentes para lidiar con la ansiedad, depresión, problemas, una forma de distraer lo que pasa por dentro con el dolor externo.

“Aunque pareciera no ser tan grave, de todas maneras es igual de grave pues no es una forma sana de hacerlo debido a que se está lastimando, y el otro problema es que muchos de ellos no calculan y se les pasa la mano, cuando no era la intención de suicidio, lo cual también necesita atención”, dijo.

Marcela Romo comentó que los casos de suicidio en jóvenes han aumentado en la ciudad; sin embargo, recalcó que hay que tener cuidado con esta información, pues el hecho de que incremente la cifra no significa que necesariamente haya más, sino que ahora existe mayor detección.

Señaló que en general en todas las pláticas, algunos alumnos -e incluso maestros- se acercan con los especialistas para externar alguna situación, lo cual no significa que terminan en atención psiquiatrica. En muchos casos se dan cuenta los expertos que no era lo que el alumno o el maestro creían.

¿Cómo detectar?

La psicóloga del Hospital General Tijuana, Yesenia Terán Gómez mencionó algunas de las señales para identificar un caso de depresión: descuido personal, bajo nivel de energía, falta de interés por actividades, aumento de peso o dejar de comer, tendencia al aislamiento, dejar de funcionar en el entorno, abandono de trabajo o estudios, y en casos avanzados las ideas suicidas.

Señaló que cuando las personas manifiestas estos síntomas, se debe buscar atención psicológica.

El apoyo médico puede ser farmacobiologico, o bien con psicología, que trabaja en cuestión de la psicoeducación, las emociones, entender lo que pasa con la persona, sí como la forma de sobrellevar la situación para desencadenar un impacto positivo en la persona.

Indicó que las crisis familiares son los principales factores de tendencia a suicidio, así como duelo de una muerte, infertilidad, un divorcio, alcoholismo y farmacodependencia.

De lleno, dijo Terán González, es muy importante la comunicación, la cual debe ser base en la familia.

Expresó que hay que buscar ayuda y no dejar que el problema crezca, pues al principio puede pensarse que pasará pero se pueden desencadenar otros problemas como adicciones, por lo que es importante el tratamiento.

Adultos mayores

Después de los jóvenes, los adultos mayores representan el segmento con más alto índice de suicidio.

Con los adultos mayores, dijo Marcela Romo, del Hospital de Salud Mental, existen situaciones frecuentes en esta etapa de la vida que pueden irse sumando y llevar a la depresión.

Mencionó entre éstas la pérdida de un estatus social; jubilación; carencias económicas, pues bajan los ingresos; un rol distinto dentro de la familia de la sociedad; pérdidas de pareja; problemas de salud, ya que se suman varias enfermedades. La suma de todos estos factores los hace una población vulnerable.