Así en cachitos

Por Ana Celia Pérez Jiménez

En la vida no todo estará siempre resuelto y es un mito eso de las personas “completas”, bueno quizás y sí funciona la palabra “completa” pero digamos que le “falta” un tanto para así serlo o la connotación que se le ha dado en estos tiempos al igual que los poderes mágicos que se le adjudican; pero está bien, la podemos usar y yo la uso no a diario pero digamos que sí a menudo, incluso hasta en las áreas más complejas de mi vida como por ejemplo: No me siento completa, como que necesito una rebanada de pizza y una copa de vino (ven como hay formas maravillosas de darle un buen uso).

Regresando a mi punto inicial, a veces cuando paso tiempo en completa soledad, ya saben de esos días que uno habita sólo entre los pensamientos, donde uno puede sacar y desdoblar cada uno de ellos y echarlos encima de la cama, analizarlos y escuchar para saber que te piden, que les falta. Esos momentos yo los encuentro un tanto especiales porque te abren un espacio enorme y una oportunidad para escucharte a ti mismo, saber qué te dices de forma directa e indirecta, qué te pide tu cuerpo, qué te pide tu esencia y allí es donde me refiero que uno todo los días y cada día seguirá resolviéndose.

Somos como un cosmos, un pequeño universo en bing bang en su mera fase de expansión y nos volvemos nube, polvo, remolino -metafóricamente hablando obviamente- pero la vida, las experiencias, por todo lo que vamos atravesando, la gente que conocemos y la que incluso se va de nuestras vidas nos van dando herramientas, utensilios y habilidades para el mañana, para  poder ir cruzando al  siguiente nivel, a la siguiente fase, al siguiente reto, al siguiente “yo”.

Es una gran sensación saber que tenemos tanto por hacer, tanto que descubrir dentro y fuera, proyectos, movimiento; porque así nos mantenemos ocupados disfrutando las acciones y sintiendo todo ello justo en el punto que se concentra nuestra atención; ya que yo he vivido y he tenido tantos momentos compartidos con el ocio y les diré que no es un gran amante, termino sintiéndome usada, sin energía y con una enorme pérdida de tiempo que es el tipo de moneda que usa la vida. Y allí en el ocio, la pereza y el aburrimiento estás en el estado más nocivo para la salud mental y física, es como la parte del abandono, la que rechina y solo quiere entrar en autofagia y crítica destructiva. Claro que es fácil caer en ello, vaya que tienen unas carnadas muy selectas y unos ganchos muy filosos y años de experiencia en su área; pero no hay como estar en algo, en alguien, en la explosión del ser, imitando al universo, imitando al corazón que mientras está vivo nunca deja sus labores y la de uno es eso o al menos creo que por ahí va la cosa, si yo no sé tanto,  yo apenas también como que ando comenzando.