Arsene van Nierop

Por Dianeth Pérez Arreola

Experimentó la ineptitud y la corrupción de la policía mexicana; las falsas promesas de los fiscales; los discursos vacíos de los procuradores; las buenas intenciones de la embajada mexicana. Arsene van Nierop es la madre de Hester, la única extranjera que se cuenta entre las cientos de las llamadas “muertas de Juárez”.

 

Primero Arsene pensó que la justicia funcionaba igual que en su país natal, los Países Bajos, y poco a poco se dio cuenta de la verdad. De que en México minimizaban el problema para no “dañar la imagen” más de la autoridad en turno que de la ciudad; que nadie investigaba; que se fabricaba culpables a base de tortura; que se hacía responsable de su suerte a las propias víctimas por estar en la calle tan tarde o por usar la falda tan corta.

Era el 19 de septiembre de 1998 cuando Hester, de 28 años, fue violada y estrangulada en un hotel en Ciudad Juárez. Su cuerpo fue dejado bajo la cama de la habitación. Los empleados recuperaron la memoria sobre esa noche años después, cuando el dueño del hotel falleció y se supo que conoció al asesino y habían hecho juntos negocios con drogas.

María López Urbina, fiscal especial del estado de Chihuahua le dijo en 2004 bajando la voz que el retrato hablado del presunto homicida de su hija se había repartido a 160 países mediante la Interpol.

Fue hasta el 2006 que esto fue cierto, gracias a la efectiva intervención de la embajada de los Países Bajos en México, que no perdían oportunidad para cuestionar a las autoridades mexicanas sobre el avance de las investigaciones del caso Hester.

Arsene conoció el problema de Ciudad Juárez tras la trágica muerte de su hija, y transformando su dolor en acción, se volcó a ayudar a las mujeres. Estableció la fundación Hester, la cual ayuda a Casa Amiga, una organización establecida en Ciudad Juárez que ayuda con atención psicológica, protección, asesoría legal y cursos a mujeres vulnerables.

México firmó un acuerdo de libre comercio con Europa y se unió a una comisión del Consejo de Europa, lo que abrió la puerta para cuestionar la actuación de las autoridades mexicanas en los casos de feminicidios, ya que este delito es oficialmente una violación a los derechos humanos.

El caso de las “muertas de Juárez” fue llevado hasta el Parlamento Europeo y la Corte Interamericana de Derechos Humanos; ésta última dictó una sentencia el primero de diciembre de 2009 donde declara culpable al gobierno mexicano de negligencia en la investigación de los asesinatos de tres mujeres encontradas en 2001.

En el caso del Parlamente Europeo, en 2007 aprobó una resolución donde hace una severa crítica al gobierno mexicano por las escasas medidas de prevención, las débiles investigaciones, un estado de derecho deficiente y porque ninguno de los responsables por los asesinatos cometidos contra mujeres ha sido procesado.

Fue hasta finales de 2013 cuando localizaron al asesino de Hester en una cárcel en Misisipi. En enero de 2014, al cumplir su condena en Estados Unidos, fue extraditado a México, donde cumple finalmente su condena.