¡Arrancan!…

Por José A. Ciccone

Como en los grandes premios de hipismo, donde mucha gente está ansiosa por la largada de esa carrera, después de una minuciosa selección de los mejores competidores.

Con esta figura de expectativa, el pasado domingo 4 de abril iniciaron en nuestro Estado y en todo el país, las campañas para Gobernadores y Diputados federales, que acabarán el próximo 2 de junio. En el caso de Baja California, hay nada menos que siete contendientes para este importante cargo y el hecho produce una singular atención, sobre todo pensando en que cada uno de ellos tendrá que convencer con argumentos sólidos a los ciudadanos que acudirán a las urnas este próximo 6 de junio, por cierto las elecciones, en este caso intermedias, más grandes de la historia de México, donde noventa millones de personas podrán emitir sufragio.

El maestro de la comunicación Don Eulalio Ferrer afirmaba que “un candidato siempre lo será, hasta que la población diga lo contrario el día del voto y se transforme en el elegido”, me permito agregar, o en perdedor momentáneo que seguramente tomará aire profundo para seguir en la que viene, por el mismo partido y donde se acomode la experiencia ofrecida o algún amigo cercano. Muy atrás –digamos seis lustros-, quedaron las convicciones políticas que identificaban a los hombres de antaño por lealtad y fidelidad a unos colores, filosofía partidista, plataformas u otros atributos que parecen ya en desuso.

Hoy parecería ser que la percepción sobre política, transita entre la expectativa esperanzadora de muchos, la insatisfacción o la crítica genuina de algunos y la conformidad más la aceptación de otros que quieren renovar la confianza. Los inconformes más radicales harán valer su voto de protesta continua como es natural en un régimen democrático.

No dejemos bajo ningún concepto que las próximas elecciones pierdan su encanto junto con los partidos y sus candidatos. Que no haya una menguante concurrencia a las urnas provocada por una falta de oferta política atractiva, diferente y audaz, resulta indispensable que los distintos partidos y sus representantes, agudicen el ingenio y esgriman propuestas serias y viables, que cambien esta marcada tendencia de apatía en el Estado, porque se trata de favorecernos todos con la respuesta de copiosos votos, no de perjudicarnos con la fría respuesta de un electorado cansado de oír sandeces repetidas y candidatos maquillados para la ocasión.

Ojalá nuestro voto no bote para cualquier lado, sin dirección. Sería prudente entonces, que cuestionemos, interroguemos, presionemos y exijamos a los que nos pretenden gobernar, ellos siempre nos deben una explicación, antes que nosotros tomemos una decisión. Nuestro papel es cuidar la democracia y elegir a los -y las- mejores para conducir a nuestra Baja California y municipios que la conforman, de aquí somos y aquí estamos, en este suelo bendecido por el trabajo, formamos familia y creamos un futuro promisorio para ella, donde laboramos sin descanso, disfrutamos de nuestros logros y también sufrimos por nuestras postergaciones económicas y de progreso, amén de poder ver en un futuro, como crecerán los municipios de manera más desarrollada y ordenada.

Es evidente que los candidatos echarán toda la carne propagandística al asador durante esta corta campaña electoral, confiados en la recordación del elector a partir de sus propuestas, lo que no debemos perder de vista, es que cualquier intención política o promesa que se exponga, necesita un tiempo de asimilación y ‘digestión’ por parte del ciudadano, sobre todo si se trata de sesudas y novedosas propuestas. O quizás el tiempo y los votos les den la razón y nos demuestren, para nuestro desconsuelo, que en estos tiempos virtuales, acelerados y pandémicos que vivimos, siempre gana lo que cuenta, o sea, quien sume más, triunfa. Lo cualitativo quedará postergado una vez más.

Espero que no, mejor que impere la inteligencia y los beneficios de la democracia en elecciones ejemplares, nos den una lección y hayamos elegido a quien se lo merece por ofrecer lo más benéfico para todos, sin excepciones ni privilegios preestablecidos. Si es verdad que todos estamos en el mismo barco, que nos den la misma calidad y tamaño de remos, no a unos una ‘cucharita’ y a otros los profesionales, esos que se fabrican para alta competencia.

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