Apunte Constitucional 1. “México: Estado de Derecho”

Por Wilfrido Ruiz Sainz

El 26 de Noviembre 2014, el Presidente de la República Lic. Enrique Peña Nieto, anunció un Decálogo de Iniciativas, en que personalmente se obliga a poner fin a la criminalidad en México.  El Titular del Ejecutivo, pronunció un discurso vibrante, arengando a las fuerzas políticas, castrenses y ciudadanas, a unirse en una cruzada nacional contra el hambre, contra la violencia, contra la corrupción, contra la impunidad, contra la pobreza, que afectan gravemente a un Estado de Derecho incipiente y rudimentario.

Desde la sede de Palacio Nacional, el Titular del Poder Ejecutivo, expresó: “Solo a través del Estado de Derecho, podremos superar los retos”.  En otras palabras, el Titular del Ejecutivo, reconoció la inconsistencia de las estructuras oficiales. Ahora bien, para evaluar las aberrantes condiciones de corrupción que vive la Nación, es necesario reiterar que nuestro país se sustenta al amparo de un Régimen de Estado de Derecho. El Artículo 133 de la Carta Magna, en su parte relativa, establece con toda claridad que la Constitución y las leyes que de ella emanen, constituyen la Ley Suprema de toda la Unión. Sin embargo, la realidad de México indica, que vivimos en una sociedad descompuesta y desconsolada, seriamente castigada por una inseguridad galopante y por la inaplicación de la ley. El Estado de Derecho, se encuentra frágil y decaído. La existencia misma del Estado Mexicano, debe descansar sobre un sistema de leyes, cuya raíz proviene de la Constitución Federal. 

Sin embargo, tenemos demasiados ejemplos de políticos corruptos y fanfarrones, que NO HAN AMADO NI AMAN a México. Lo han traicionado mediante fraudes, cohechos, simulaciones, enriquecimientos ilícitos, conflicto de intereses y robos escandalosos. En la mayor parte de los casos, los “iluminados” cometen delitos a discreción, gracias a las tipificaciones del contubernio, encubrimiento y la impunidad, que ciertamente contribuyen a quebrantar un Estado de Derecho, enfermizo y endeble.

Para que México salga del hoyo, se requiere de un esfuerzo nacional, que se fundamente en la HONESTIDAD de los gobernantes. Los políticos pillos deben de ser procesados penalmente por sus fechorías y frivolidades.

Para convalidar un efectivo y sólido Estado de Derecho, que pueda atajar, reducir y mermar la corrupción y la impunidad, se promueve en México la figura del Fiscal Anticorrupción. En el supuesto caso de que el Congreso de la Unión, apruebe dicha Fiscalía, el Fiscal debe ser Abogado de reconocida solvencia y prestigio, avalado por la Federación Nacional de Colegios de Abogados. Este gremio colegiado, sometería una terna de candidatos al Congreso de la Unión, con experiencia profesional mínima de 25 años en materia penal, sin ninguna filiación partidista, con absoluta autonomía constitucional y subordinado exclusivamente a la Constitución Federal y experto en criminalística, sujeto a examen anti-doping y psicológico para detectar hábitos y defectos de personalidad, certificación de no antecedentes penales y finalmente someterlo a un examen de control y confianza. 

Pronóstico del Autor: Ante la magnitud de la corrupción e impunidad que existe en México, el Fiscal Anticorrupción debe cumplir con los requisitos expuestos. En caso contrario, la Fiscalía estará condenada al fracaso y será  una nueva carga burocrática, así como una burla en agravio de la ciudadanía.