Por El Informante
Apuntados y apuntadas
Los aspirantes a ser candidatos de Morena a la gubernatura iniciaron con energía y gastaron generosamente durante sus inscripciones en la Ciudad de México el lunes pasado, cuando desfilaron diez de ellos: siete hombres y tres mujeres.
Con porras, familiares, cartulinas y, sobre todo, cada uno acompañado de aliados políticos que respaldaron la elección de bandos. Desde el alcalde Ismael Burgueño hasta un desconocido Joel Anselmo Jiménez Vega, desde la exalcaldesa Montserrat Caballero hasta la senadora Julieta Ramírez.
La ocasión les permitió mostrar fuerza y destacar a padrinos, madrinas y aliados en su camino. Lo notable fue la presencia de diputados locales, federales y diversos funcionarios, quienes en un día laboral se alejaron de sus tareas para asistir a actividades partidistas.
Por ejemplo, el alcalde Ismael Burgueño llevó incluso a su secretario de Humanismo, Josué Gutiérrez, quien sin reparos participó en el arguende junto con su esposa, la diputada local Angélica Peñaloza, además de su compañera de bancada, Michel Sánchez, y el diputado federal Armando Samaniego, todos apadrinados por Alfonso Ramírez Cuellar. Solo les faltó llevar a la síndica procuradora, Teresita Balderas.
Por su parte, la senadora Julieta Ramírez llevó al diputado local Jaime Cantón, el favorito de la gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda, así que usted puede interpretar el gesto. También los acompañó el diputado local Alejandro Lara Arregui, quien protagonizó un momento incómodo cuando el audio falló durante el discurso de la senadora y se le vio molesto al reclamar a los técnicos.
La lista de los inscritos hasta hoy incluye: Ismael Burgueño Ruiz, Julieta Ramírez Padilla, Armando Ayala Robles, Montserrat Caballero Ramírez, Jorge Ramos Hernández, Alfredo Álvarez Cárdenas, Fernando Jorge Castro Trenti, Jesús Alejandro Ruiz Uribe, Evangelina Moreno Guerra y Anselmo Jiménez Vega.
Sin embargo, el registro sigue abierto hasta el sábado en línea, por lo que a la lista podría sumarse un nombre más: Aracely Geraldo, la diputada local del distrito 14 de Tijuana. Este miércoles pidió licencia de su curul, un requisito indispensable para inscribirse, y según se comenta, se inscribirá en la lista de las mujeres.
Campañas anticipadas
Parece ser que en nuestro país ya no hay precampañas ni intercampañas; hay una nebulosa permanente donde los aspirantes viven en modo electoral 24/7, disfrazados de “defensores”, “coordinadores” o “salvadores de lo que sea”.
Morena perfeccionó el arte. Con el pretexto de defender la Cuarta Transformación, se permiten pasear a sus virtuales candidatos por estados y municipios, usando estructuras partidistas y recursos públicos para mantener visibilidad. El morenismo tiene claro que quien domina el territorio y la narrativa antes de que suene el balazo legal, llega con harta ventaja.
Ahora el PRI y el PAN, que hace años no pelan un chango a nalgadas, van en plan de copiones. Ahí tenemos al “novedoso” de Alejandro “Alito” Moreno lanzando a los “Defensores de México” en marzo, y al panista Jorge Romero con los “Coordinaciones de Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad”. Traducción: “si no puedes vencerlos, cópialos”.
El tricolor y el azul descubrieron que la moralina anti-reeleccionista y anti-campaña-prematura se olvida rápido cuando el reloj corre en contra. El resultado es previsible y agotador: dos años completos de spots disfrazados, giras “ciudadanas”, frases grandilocuentes y redes infestadas de propaganda.
Juan Pueblo, por cierto, no gana nada con esto. Gana únicamente el político profesional que tiene el presupuesto o los patrocinadores para mantener el show y el que confunde militancia con mercadotecnia.
La ley establece periodos precisos precisamente para evitar que el país entero se convierta en un reality show permanente donde gobernar pasa a segundo plano.
Cuando todos hacen campaña todo el tiempo, el debate de ideas se reduce a gritos, memes y victimismo. La ciudadanía, mientras tanto, pasa del interés al hastío y del hastío a la abstención.
Quizá sea hora de exigir algo distinto: que los partidos compitan con propuestas concretas y resultados medibles, no con quien grite más fuerte durante más meses. Mientras tanto, prepárense: viene temporada de “defensores”, “coordinadores” y “salvadores” de todo tipo.
El único que no tiene defensores en este juego es el ciudadano común, condenado a ver el mismo capítulo una y otra vez. Qué flojera
Agatón, siempre no
Quien al parecer se baja del barco de las precandidaturas morenistas, es la alcaldesa de Ensenada, Claudia Agatón, que al momento de escribir esto no se ha registrado oficialmente como aspirante ante la dirigencia morenista y a estas alturas ya parece complicado que se vaya a registrar y que vaya a pedir licencia.
Claudia repite como mantra que “la prioridad es Ensenada”. Las versiones sobran. Una dice que Agatón midió fuerzas y se dio cuenta de que no tiene el músculo suficiente para pelear dentro de Morena un boleto tan jugoso.
Pero los que saben dicen que Claudia por nada del mundo quiere dejar la alcaldía en manos de su suplente, Ayerim Magallón, con quien mantiene una relación que ya no es ni fría, sino de abierta confrontación.
Y es que las dos fueron compañeras de trinchera en el PT. Juntas hicieron campaña, juntas llegaron al Ayuntamiento. Hasta que en 2025 Magallón, entonces directora de Bienestar Social, denunció presuntas irregularidades en el manejo de recursos del Ramo 33 ante la Sindicatura.
El resultado: la echaron del cargo y la supuesta amistad se fue al diablo. De aliadas a rivales políticas con cuentas pendientes.
Ahora Magallón, electa como suplente, ya advirtió públicamente sobre posibles “licencias consecutivas de 15 días” para evitar que ella asuma la presidencia municipal. Lo llamó simulación y fraude a la ley.
Agatón responde con prudencia pública: “mi enfoque está en Ensenada”. Traducción no oficial: “no te voy a dar el gusto de que te sientes en mi silla”. Porque dejar la alcaldía a alguien con quien tienes bronca no es solo ceder el cargo, es entregar información, presupuesto y una plataforma que podría usarse en tu contra y eso a Claudia la aterra.
Más dudas que certezas
Si uno quiere ver el vaso medio lleno, hay motivos para celebrar. Por primera vez en la historia moderna de Tijuana, un joven de 32 años, Abdiel Gutiérrez Coronado, asume como presidente municipal en funciones.
Caras nuevas, sangre fresca en una política municipal que durante décadas ha olido más a componendas y veteranía cansada que a innovación.
En un país donde los cargos suelen premiar la lealtad por encima de la capacidad, ver a alguien de la generación millenial al frente de la frontera más dinámica del país, tiene algo de refrescante.
Pero si miramos el vaso medio vacío, la realidad pica más fuerte. Abdiel Gutiérrez llega con una trayectoria aún en construcción: coordinador de gabinete, secretario de Desarrollo Humanista y suplente constitucional.
Experiencia real de gestión ejecutiva a gran escala, poca. Y Tijuana no es un municipio cualquiera. Es una ciudad de casi dos millones de habitantes, motor económico, receptor de migrantes, víctima y protagonista del crimen organizado, y laboratorio permanente de las tensiones binacionales.
Aquí, la curva de aprendizaje puede ser muy cara. El propio Gutiérrez reconoció implícitamente esa fragilidad al anunciar, desde el primer día, que no habrá movimientos en el gabinete.
El mensaje es claro: se mantendrá la ruta trazada por Ismael Burgueño Ruiz, quien pidió licencia para buscar la Coordinación Estatal de Morena rumbo al 2027. Continuidad, estabilidad, evitar turbulencias.
Palabras prudentes para un momento delicado. Pero también revelan que el joven alcalde llega más como custodio temporal que como líder con agenda propia. No ayuda la percepción, ya instalada en redes y pasillos, de un perfil con más vocación de influencer que de estadista.
En tiempos donde la política se hace tanto en TikTok como en el Cabildo, esa cualidad puede ser un arma; pero en una ciudad con problemas estructurales de agua, seguridad, movilidad y servicios públicos, termina siendo un riesgo si no viene acompañada de sustancia y resultados concretos.
Tijuana no necesita un alcalde de paso que solo “no mueva el barco”. Necesita alguien que sepa navegarlo en aguas turbulentas.
El médico, el ciudadano
Honda huella dejará la partida del doctor Juan Medrano Padilla, quien no solo tuvo impacto en el sector salud de esta frontera, sino también en la política y a través de sus actividades en beneficio de la comunidad.
Nacido en 1931, Medrano Padilla murió el viernes pasado en su casa y le sobreviven sus hijas y nietos. Su esposa, Elisa, falleció unos años antes.
El martes se ofreció una misa para despedirlo, donde fue evidente el cariño de los presentes.
Como médico y funcionario público en el sector salud fue director del antiguo Hospital Civil y estuvo también al frente del Issstecali. Durante la administración estatal de Roberto de la Madrid, fue titular de Salud en Baja California.
Además, se distinguió como miembro de la Sociedad de Ginecólogos de Tijuana y presidió el Consejo Binacional de la Asociación México-Estadounidense de Salud Pública.
En el ámbito político, Medrano Padilla fue uno de los pilares del Partido Revolucionario Institucional y uno de los socios fundadores del Grupo 21, que continúa siendo una de las agrupaciones cívico-políticas de mayor peso en la ciudad. En 2018, dicha agrupación lo distinguió como Personaje del Año.
Apoyó diversas causas y fue integrante del Consejo Consultivo de la Procuraduría de los Derechos Humanos.
Descanse en paz, el doctor Juan Medrano Padilla. Tijuana, sin duda, pierde a uno de sus grandes hombres.









































