Aptitud y Ambidestreza

Por Juan José Alonso Llera

“En lugar de ser un hombre exitoso, busca ser un hombre valioso, lo demás llegará naturalmente”

Como casi todos ustedes recordarán, la cadena de videoclubes (lugar donde rentaban películas, antes del streaming) Blockbuster llegó a tener casi 10,000 tiendas y facturar 6 mil MDD anuales, siendo el líder indiscutible en el mercado del entretenimiento. Pero cuando John Antioco CEO de la empresa tuvo la oportunidad de comprar Netflix por 50MDD en el año 2000, rechazó la operación por subestimarla considerando que ese modelo de negocio nunca funcionaría, “No tiene potencial”.

Este inepto director sin visión de futuro, no apreció el modelo de negocio para integrarlo a Blockbuster. Hoy dicha cadena está muerta, mientras Netflix fue valorada en US$250 mil MDD, superando a gigantes del entretenimiento como Disney, Comcast, Verizon Communications y AT&T, y acercándose a la empresa de tecnología Intel. Disponible en 190 países.

La pregunta que me viene a la mente es tan simple como: ¿Por qué pasan estas cosas? Y estudiando, leyendo, preguntando y demás artes indagatorias, creo tener una respuesta muy cercana a la realidad.

La respuesta es que los directores o se centran solo en el presente o viven pensando en el futuro, así que la habilidad que se requiere es la “ambidestreza”, y ¿qué quiero decir con esto?, simplemente los directores tienen que desarrollar esta competencia, teniendo en una mano el presente y en otra el futuro, o sea que deben tener la capacidad de explotar (negocio actual que sigue dando) y explorar (negocio futuro que te permitirá desarrollar negocios nuevos).

Lo malo es que la mayoría de las cabezas (buenas y malas) se centran en explotar el negocio actual; es como seguir ordeñando la vaca que continúa dando leche, sin pensar en que se hará vieja y después, “Pues vaca que no da leche, se va al rastro” o sea enterrarás a tu compañía.

Por otro lado, para explorar tienes que estar dispuesto a asimilar el fracaso, ya que para lograr un producto o servicio exitoso tienes que estar preparado para fallar varias veces, y en una cultura latina acostumbrada a satanizar el fracaso, casi nadie está dispuesto a intentarlo, así que te anclas en lo que te ha resultado siempre, sin darte cuenta que el mercado y las personas cambian a una velocidad vertiginosa.

Acometer ambas actividades a la vez exige, un talento tan raro en las personas como en las organizaciones, es imperativo seguir explotando el éxito de un negocio, pero también lo es zambullirse en el futuro a través de la exploración. Acometer ambas actividades simultáneamente exige ambidestreza. En un entorno de negocios tan dinámico como el actual la inercia es un suicidio. Mientras dedicas todo tu tiempo a comprobar que la maquinaria corporativa está bien engrasada, el mundo cambia y puede dejarte fuera de juego. ¿La lección?

No te quedes parado viendo cómo se erosiona o destruye el valor de tu empresa, esperando hasta casi el último suspiro.

El denominador común de la mayoría de problemas en las empresas es la tensión entre el pasado y el futuro. Que el éxito futuro de una empresa sea diferente del que tuvo en el pasado o tiene actualmente es difícil de asumir, para un director miope. Así que empieza a desarrollar la ambidestreza organizacional.