Apadrinan políticos a sus hijos

Algunos hijos y nietos de políticos de gran trayectoria ocupan espacios en las administraciones públicas en cargos de primero y segundo nivel, a pesar de que en muchos casos, ni siquiera han terminado la escuela. Políticos experimentados y estudiosos consultados por Infobaja dieron opiniones encontradas sobre el merecimiento de estas posiciones:

Franciscana Krauss Velarde, presidenta del PRI Tijuana, consideró que los muchachos tienen definitivamente capacidad y es una de las cosas que más le admira al PRI, que tiene la mayor parte de su fortaleza en los hijos de los militantes.

“La gran parte son… jóvenes que están llegan al partido haciendo su propia historia”. Opinó que quienes cuentan con un apellido con historia partidista tienen una carga muy difícil, pero los ve trabajando.

“¿Tú crees que un joven hijo de líderes tienen alguna facilidad? Yo pienso que tienen más trabajo y tienen más dificultad porque tienen que demostrar con su propio nombre su valor”, expresó.

José Osuna Camacho, ex dirigente local del PRI,  siempre ha estado en contra del juniorismo político, aunque no puede descartar a una persona por tener un papá famoso: “Las posiciones deben ser en base a su trabajo y experiencia, porque de lo contrario cuando se dan por parentesco  o influencia política, aparte de que denigra el trabajo político, le quitan la oportunidad a una gran cantidad de jóvenes que de manera legal participan y tienen la capacidad”.

Carlos Murguía Mejía, ex diputado local y ex dirigente del PRI Tijuana, consideró que la oportunidad de ascender dentro del PRI y en la política se da para todos los jóvenes, no sólo para los hijos de políticos reconocidos y como ejemplo puso a  Komar Rivera, director del IMDET, además de Adriana Padilla, delegada de Playas de Tijuana.

“El ser hijo de alguien no garantiza tener una chamba”, comentó.

El PAN de acuerdo

Raúl Felipe Luévano Ruiz, presidente del PAN en Tijuana, estuvo de acuerdo en que existan jóvenes en la política y en los espacios públicos, debido a que el viene de una generación donde ya eran regidores, diputados locales y federales a los 20 años y los 21 años.

“A los 26 años fui subdelegado municipal con el anterior gobernador (Guadalupe Osuna), que en su tiempo era el presidente municipal”, recordó.

Señaló que en los casos presentados hay merecimiento de las posiciones, porque han luchado dentro del PRI.

Consideró que no debe de asustar que hijos de políticos estén participando en la política porque viene de familia. En los espacios del PAN destacó que la mayoría de los hijos de los políticos han ocupado cargos públicos, aunque sus padres no hayan sido alcaldes o gobernadores.

«Te hablo por ejemplo de Ruth Hernández, que su madre fue diputada local, Rafaela Martínez. Por ejemplo de Jorge Ramos hijo su papá fue precandidato a presidente municipal de Tijuana y estuvo siempre luchando por los ideales en la política. Alejandro González Alcocer, pues su padre también estuvo dentro de la política nacional. Alejandro Monraz, el señor Monraz, aunque no ocupó un cargo público, siempre estuvo luchando en la política interna del PAN», expuso.

Servicio Civil de Carrera para BC

El diputado del PAN de Baja California, Cuauhtémoc Cardona Benavides, adelantó que propondrá un esquema para mejorar la elección de los funcionarios: “Una Reforma a la Ley del Servicio Civil para empleados de confianza, para que los espacios se ganen vía méritos y vía exámenes de oposición, como pasa a nivel federal”.

La propuesta será presentada una vez que terminen con el proceso de la Ley de Servicio Civil para la burocracia: “A nivel estatal y a nivel municipal en Baja California no existe una Ley de Servicio Civil de Carrera que permita a la gente de confianza concursar por los puestos”.

Los cachorros» siempre han existido

Es una tradición en México la participación de los hijos de los políticos en la escena pública y los ejemplos son positivos y negativos, consideró el doctor Víctor Espinoza Valle, investigador de El Colegio de la Frontera Norte.

Recordó a “Los Cachorros de la Revolución” que emergieron después del primer gobierno civilista de Miguel Alemán, cuyo hijo fue gobernador de Veracruz. La familia Cárdenas también es otro ejemplo con Lázaro, Cuauhtémoc y Lázaro (nieto).

“No es garantía de ninguna manera la sangre para ser un buen político o un buen funcionario público, no hay nada genético”, expuso.

Pero un hijo de un político o un “ahijado” tiene más oportunidades porque crece en un México en donde cuentan las relaciones para obtener un buen cargo.

“Habrá quien tiene formación y vocación y quien se le presenta la oportunidad y la acepta aunque no esté preparado”, consideró.

Entonces personas jóvenes y adultas con trayectoria no pueden ocupar cargos, porque no hay tantos, y los que existen se otorgan por relaciones.

Este sistema se da en México porque no hay un Servicio Profesional de Carrera en el sector público que funcione, a excepción de dependencias como el Servicio de Relaciones Exteriores, el Instituto Nacional Electoral y otras dependencias federales que lo tienen, pero muy limitado.

“En sociedades democráticas como la española hasta para ser recepcionista se concursa, aquí el mérito es lo de menos, lo importante es la relación”, indicó.

 

“El hijo”

Eligio Valencia López de 19 años de edad (cumple 20 en 2 semanas) es el coordinador de Delegaciones de Playas de Rosarito. Está por terminar su 2do semestre de la Licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad Iberoamericana.

La escuela se la lleva tranquila. Ha reducido el número de materias por semestre para poder llevar a cabo las responsabilidades de su cargo. Antes no ha ocupado posición alguna en gobierno, sólo acompañó a las campañas a su padre, Eligio Valencia Roque, el líder estatal de la CTM y director general del periódico El Mexicano.

Entró al cargo gracias a que es suplente del regidor priista de Rosarito, Arturo Granados Juárez, y lo propuso cuando su antecesor Marco Antonio Morales se convirtió en el primer delegado de la nueva demarcación Centro. Entonces el alcalde panista Silvano Abarca Macklis depositó su confianza en su juventud.

En algunas ocasiones siente que algunos funcionarios no lo toman con mucha seriedad, pero no le genera presión. Desde los 14 años ha participado en las juventudes de la CTM y del PRI.

Durante la campaña estuvo a cargo de los jóvenes en Rosarito del PRI.

 

“El nieto”

Carlos Eligio Carreón Valencia, subdelegado de Otay Centenario, estudió Ciencias Políticas y Administración Pública, una carrera que le enseñó lo teórico, pero cuya práctica apenas la vive: “No es lo mismo… estudiar libros de políticas públicas, que implementarlas, claro que en mi carrera me enseñaron a hacer evaluación de lo que son”.

De 28 años de edad, ya fue funcionario en Puebla en el Consejo de la Contraloría Ciudadana, ahí se encargó de la regularización del Gobierno. Era una entidad de cierta manera autónoma, fue una experiencia muy importante para él.

Consideró que la juventud le genera motivación y le quita lo maleado de los políticos, pero también sabe que es necesaria la experiencia: “Yo me he alejado mucho de la política que implementa mi familia, y les agradezco mucho, pero yo creo que a mi el que me brindó la oportunidad de trabajar en este proyecto fue el presidente municipal, directo”.

Para Carreón Valencia es muy difícil tener el peso del apellido, porque la gente espera mucho de él o lo relaciona directamente, aunque no esté relacionado, por lo que va dar su esfuerzo y su trabajo.

 

“El ahijado”

Jorge Mario Madrigal Silva, director de del Instituto Municipal de la Juventud de Tijuana, no tiene empacho en decir que tiene dos padrinazgos políticos, su padre, el líder sindicalista y ex dirigente del PRI estatal, Mario Madrigal Magaña; y su padrino el ex alcalde de Tijuana, Jorge Hank Rhon.

De su padre no se le olvidan dos palabras que le dijo cuando se metió al rollo político: “Una: ya no te puedes salir de aquí, ya te metiste. Y la segunda: yo como padre estoy en la política y lo único que te voy a poder dar -no te voy a dar dinero-, son mis relaciones y de ti va a quedar si sabes… trabajarlas”, recordó. El muchacho de 26 años de edad estuvo a cargo del tema de Juventud durante la campaña del alcalde Jorge Astiazarán Orcí, antes era dirigente de Jóvenes por Tijuana y fue presidente dos veces de la Sociedad de Alumnos de Derecho de la UABC, hasta que por las faltas, el tiempo le cobró, y tuvo que cambiarse a la UNEA donde todavía divide su vida entre el trabajo y la escuela. Cuando lo invitó el alcalde a la dirección del Imjuv le dijo: “Haz lo que siempre haces, nada más que sin tantas borracheras y más salud”. Al llegar al Instituto creó varios departamentos nuevos y le funcionan.

 

“El alumno”

Mario Alberto Iturrios Ruelas tiene 28 años y es licenciado en Derecho por la UABC, donde fue presidente de la Sociedad de Alumnos en 2008 (después de Jorge Mario Madrigal Silva). Su familia no ha ocupado cargos relevantes dentro del PRI o dentro de la estructura de gobierno. Se ha involucrado en la capacitación partidista y forma parte de la Primera Generación de Baja California en la Escuela de Cuadros priista.

Actualmente es subcoordinador del Programa para el Desarrollo de las Zonas Prioritarias de la Sedesol y es dirigente del ala juvenil del Movimiento Territorial del PRI. Aunque su familia ha estado ligada al partido, se considera más sociedad civil. “Nos tocaron los malos tiempos del PRI, los jóvenes no venían el potencial que podían tener dentro del partido».

Al PRI empezó acercarse a los 15 años, pero fue hasta los 18 cuando tuvo un desempeño formal y a los 22 años le empiezan a abrir las puertas. Para él ha sido difícil, sobre todo porque a los jóvenes quieren asociarlos con el viejo PRI. Desde su punto de vista el “piso está parejo” para quienes nacen con una nexo dentro del partido y quienes tienen que ir haciendo las relaciones.