Anatomía de un Alto Potencial

Así como la belleza está en el ojo de quien la admira, también podríamos decir que el potencial está en el ojo de quien lo evalúa.  Hay quienes evalúan bajo criterios más allá de lo que podría decirse estrictos y hay quienes suelen ser extremadamente condescendientes con sus evaluados. Pero regularmente resulta complicado tanto a los líderes de las empresas como a los representantes de Recursos Humanos llegar a un acuerdo de una definición objetiva de lo que realmente es un Alto Potencial.

 

Existen quienes afirman que todos colaboradores en cierta forma tienen algún talento que puede ser desarrollado de manera exponencial, la cuestión es detectarlo, pero que etiquetar a unos cuantos como elementos de alto potencial discrimina al resto.

También existen los que respaldan la detección del talento sobresaliente con el argumento de que debido a que los recursos cada vez son más restringidos, deben ser utilizados en aquellos que despuntan.

De acuerdo a Douglas A. Ready, profesor y especialista en comportamiento humano de la London Business School, está lo que se puede llamar como la anatomía de un Alto Potencial. Existen ciertas características que de cumplirse en una persona, esta podría ser considerada como alguien quien tiene altas probabilidades de desarrollarse de manera rápida y eficaz.

Los Altos Potenciales frecuentemente entregan resultados que rebasan las metas estipuladas de un principio. Pero no solo cumplen más allá de lo asignado, sino lo logran sin esto sea a expensas de alguien más.

Ser competitivo es positivo, lo que no es positivo que sea por encima del colega. Un Alto potencial se gana el respeto y la admiración por la manera en que hace frente a los retos y logra lo que parecía de un inicio imposible.

Otra característica que el profesor Ready indica como un distintivo de los Alto Potenciales es que son rápidos para adquirir nuevas habilidades, lo cual es clave al momento de ascender en la pirámide organizacional.

En otras ocasiones hemos comentado que un excelente técnico no necesariamente es un buen líder. Una persona con alto potencial sabe reconocer cuando es momento de un cambio de mentalidad y de empezar a dar a resultados a través de la influencia y liderazgo en lugar de la sapiencia técnica.

Aunque son regularmente las habilidades lo que hacen que un elemento avance en su carrera profesional, es la realmente la actitud lo que lo mantiene en el radar. Una premisa muy conocida en el argot del capital humano afirma que los colaboradores entran a las organizaciones por sus habilidades, pero por sus actitudes salen de ellas. 

Pero incluso cada que se avanza profesionalmente, la actitud debe ir cambiando de integración a un equipo de trabajo, a inspiración e influencia a sus elementos. Tal característica es entendida rápidamente por un Alto Potencial y afronta el nuevo rol con un marcado sentido de adaptabilidad.

No obstante habrá quienes afirmen lograr y rebasar continuamente sus metas, entender cuándo es momento de delegar, así como saber adaptarse a nuevo roles con una actitud adecuada y aun así, no son considerados dentro de su empresa como un Alto Potencial. La causa puede estar en la falta de ese diferenciador que algunos llaman el Factor X, del cual comentaremos a detalle en mi próxima participación.