Analogías deportivas en las empresas

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

El contexto que rodea al ámbito de los deportes es regularmente tan atractivo que es muy difícil no utilizar analogías con las que se pretenda explicar el desempeño de las empresas. Incluso recientemente el Secretario de Hacienda Jose Antonio Meade no pudo evitar caer en la tentación de utilizar una referencia deportiva para explicar un asunto de estado, al comparar el desempeño de la economía mexicana con el del equipo de futbol los Xolos de Tijuana.

Sin embargo, una realidad en el deporte es que para que un equipo literalmente gane, otro debe literalmente perder; lo cual no es necesariamente cierto en el ámbito de los negocios, ya que entonces se debería entender que para que una empresa pueda ser exitosa, la competencia debe fracasar.

Mike McCue, el co-fundador y presidente de la empresa recién creada Flipboard, comenta que aun cuando la competencia sea intensa, al momento de abordar un problema recomienda enfocarse en las necesidades del cliente y no en la competencia en sí. Esta recomendación coincide con los autores W. Chan Kim y Renée Mauborgne en su libro La Estrategia del Océano Azul donde mencionan que, en lugar de luchar contra la competencia en el mismo espacio existente hasta vencerla, es mucho más efectivo crear un espacio nuevo, y por ende hacer que la competencia pierda toda importancia.

Otro aspecto que no se puede perder de vista en este tipo de analogías es que, en el negocio de los deportes un número importante de las estrategias que se definen son basadas en el hecho de que la cúspide del desempeño de un deportista de alto rendimiento es muy corta y rara vez rebasa los 10 años. Este factor hace que las estrategias de desarrollo de un deportista en lo individual sean de muy corto plazo, sin mencionar que es más fácil que un deportista cambie de camiseta por dinero que un empleado cambie de empleo, ya que la lealtad del primero dura solamente lo que dura su contrato. Y si el jugador es prestado a otro equipo, su lealtad también va implícita en dicho préstamo. Este esquema difiere del interés de la mayoría de las empresas de atraer, retener y desarrollar en el largo plazo a su capital humano, procurando crear un ambiente de calidad donde sus colaboradores disfruten trabajar.

De acuerdo al autor William Taylor, un coach deportivo trata de exprimir lo mejor de un deportista en el breve tiempo que lo tenga a su disposición y para esto recurre a gritos, amenazas o convencimientos inmediatos, sin importarle en gran medida el largo plazo ya que en sus propias palabras afirma el especialista: “La mayoría de los equipos no son otra cosa sino un grupo de mercenarios liderados por un tirano, y este no es el contexto que las empresas desean construir hoy en día.”

Siempre serán emocionantes momentos deportivos que de alguna manera dejen alguna enseñanza que pueda aplicarse en el mundo de las empresas, y habrá iniciativas en las organizaciones que al revestirlas con alguna analogía deportiva inspiren a sus colaboradores, pero no se debe perder de vista que no todo lo deportivo aplica al mundo de los negocios. En este sentido, también existen excepciones.