Ana y Elena

Por Juan José Alonso LLera

Indignado es el calificativo que puedo escribir que más se acerca a lo que sentí al ver la película “la dictadura perfecta”, no es lo mío ser crítico de cine, así que solo me centraré en contarles lo que deja en mí, sin meterme con el séptimo arte.

Siento un profundo dolor al confrontar lo que sale en la pantalla con la realidad que estamos viviendo. Te sientas en la butaca y empiezas a ponerle nombre y apellido a todos los personajes, y resulta que para el mismo papel hay un sinfín de políticos que se llevarían el estelar, después ves los delitos te das cuenta que pudiera ser cualquier ciudad de México, sigues poniendo atención y aparecen los criminales apadrinados por el poder, que seguro los ves a tu alrededor.

Pero siguiendo con los hechos lamentables, entra el factor mediático, que se vale de una audiencia telenovelesca y muy poco educada, que se deja guiar con dramas creados para lanzar o hundir candidaturas, jugando a placer con la “voluntad del pueblo”; de aquí se desprende el concepto de la caja china (Instrumento musical de percusión) que se usa creando un distractor mayor de lo que está aconteciendo, para poder captar la atención de algo o cambiar la percepción de alguien a través de paquetes de televisión, es decir: La televisora ofrece “combos” para garantizar la imagen de alguien a cambio de mucho dinero.

La situación que actualmente vivimos en el país, está saturada de tantos momentos infames, de tantos personajes a los que hay que hojalatearles la imagen. Por eso creas una Casa Blanca para competir contra 43 muertos. ¿Dónde está la oposición en México?, muerto el Chapulín Colorado, ¿Ahora quién podrá defendernos?, (mi más sentido pésame y respeto a la familia de Chespirito).

A mi parecer lo más doloroso es que hay 3 temas tan arraigados a nuestra tierra Azteca que no nos permiten avanzar, ni rendir cuentas, ni confiar, ni triunfar y un largo etcétera de cosas buenas, estos son:

1. El Cinismo: Que proviene del latín cynismus, aunque tiene origen griego. El término permite hacer referencia a la impudencia, la obscenidad descarada y la falta de vergüenza a la hora de mentir o defender acciones que son condenables, que en esto el Lic. Carmelo Vargas y las televisoras son unos maestros, o como el célebre político Nayarita “Ramírez Villanueva”, que dijo: “Si robé, pero poquito”.

2. La Traición: Regularmente consiste en defraudar a familia, amigos, grupo étnico, religión, u otro grupo al cual pueda pertenecerse, haciendo lo contrario a lo que los otros esperan. Todos tenemos una exnovia o examigo que encajarían perfecto.

3. La Corrupción: En términos generales, es el mal uso del poder público o privado, para conseguir una ventaja ilegítima, generalmente de forma “secreta”. El término opuesto a corrupción política es transparencia, no me alcanza el papel para dar ejemplos.

En fin, pareciera que para lograr el triunfo político debes ser: Cínico, Traidor y Corrupto, sin olvidar tener una novia de telenovela o crear una caja China como la de Ana y Elena.

 

*Profesor de posgrado de CETYS universidad e IPADE Business School, jjalonso@hotmail.com

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