El amor en tiempos del Patas

Por Manuel Rodríguez Monárrez

El drama del centenar de casas derrumbadas me tiene sin poder dar crédito del nivel de pasividad y falta de empatía del Gobernador y el Alcalde de la ciudad con los afectados, por cómo han manejado hasta el momento la respuesta del gobierno en torno a la peor tragedia urbana que enfrenta este gobierno y que están padeciendo directamente más de 322 personas que tenían su casa construida sobre la ladera de Lomas del Rubí y que por cierto lo perdieron todo, no por culpa de la naturaleza, sino a causa de la ambición humana. Una vida de trabajo para construir un patrimonio, tirados a la basura y nadie que responda.

La depredación de taludes y el insaciable anhelo de mercenarios de enriquecerse en contubernio con autoridades que no supervisan y otorgan permisos sin medir las consecuencias, nos tiene  padeciendo este drama sin final en todas las colonias. Es cierto que el desarrollo urbano está descontrolado en Tijuana, y que se construye la mayoría de las veces sin una respuesta de la autoridad. Pero en otras, donde se trata de proteger potentados no hay poder humano que haga que nuestros queridos gobernantes se pongan del lado del pueblo. Y es que se gobierna para algunos cuantos en Tijuana, se gobierna para la clase privilegiada. No hubiese sido algún vecino desarrollador que afectara alguno de los múltiples consorcios inmobiliarios que tiene por toda la ciudad el Sr. Gobernador, porque en un dos por tres, hubiesen aplicado toda la fuerza de la ley sobre el responsable.

Después de ver en corto, la mezquindad con la que se ha abordado este tema, les digo, que tienen razón los vecinos en estar preocupados de recibir solo los 15 mil pesos de paliativo que les ofrece el gobierno, para decir que les dieron algo.

Cuando Darinka Carballo, me platicó lo que le estaba pasando a un vecino de Lomas del Rubí, un joven valiente de nombre Víctor Robledo, que ante la amenaza de perderlo todo se enfrentó y alzó la voz ante el Gobernador y el Alcalde, acudí a visitarlo para escuchar de él, lo mucho que estaba aguantando. Víctor llevaba varias noches sin poder dormir y con la misma ropa producto de que los vecinos no confiaban en el gobierno y no estaban aceptando las ayudas, ni ser trasladados al albergue, porque obviamente temían perder sus pocas pertenencias que aún quedaban bajo los escombros, me di cuenta que la brigada de apoyo montada por desarrollo social no estaba funcionando.

Aunque estoy seguro que ha habido algunos funcionarios que lo han dado todo en el cumplimiento de su deber, su nivel de responsabilidad no da para tener una respuesta contundente, y en la mayoría de los casos nadie se quiere aventar a emitir a algún tipo de documento que dé certeza jurídica a los colonos sobre las causas que originaron la perdida de sus viviendas. Desde que un funcionario me planteó la posibilidad del descubrimiento de una nueva falla tectónica en la zona, supuse que el planteamiento final iba ser encubrir al responsable.

¿Qué están haciendo con nuestro municipio? Debería interesarnos lo que pasa en nuestro entorno comunitario y sobre todo en tiempos en los que las decisiones que se toman son para favorecer a algunos cuantos. No me queda duda que por lo menos, Juan Manuel Gastélum, ha desmantelado la honorabilidad y solemnidad de una institución como el Cabildo de Tijuana y por ende de una ciudad entera. Las respuestas frívolas y en aparente estado de intoxicación que muchas veces emite el Gobernador o el Alcalde me hace ver el grado de superficialidad con las que se asumen las cosas. Siento que ven la política como un juego de cartas y no tienen la menor voluntad de asumir la responsabilidad que los tiempos ameritan y un mínimo de seriedad que la investidura merece. Buscando siempre la declaración chusca, ante la ciudadanía afectada se dice una cosa y ante el presunto responsable otra. En una situación en donde el municipio debería de asumir su rol de autoridad y poner orden, como en este caso y ante las construcciones indebidas, la respuesta que dan los regidores panistas es que no podemos fincar responsabilidades ya que nos podemos meter en problemas legales y nuestro encargo como regidores dura muy poco, y después los problemas legales te persiguen. Es increíble, pero a veces pienso que nos gobiernan la chimoltrufia y el chompiras.

Anoche que escuchaba dar al Alcalde sus justificaciones en Cabildo entorno a sus acciones en el sitio del derrumbe de Lomas del Rubí dijo algo que me sorprendió: …“paso, sobre todo, en muy malos tiempos para todos”… sin querer queriendo, el Alcalde deja ver en su declaración que su única preocupación son los tiempos, pero, ¿de qué tiempos habla el Alcalde? Sin duda, los tiempos a que hace referencia el Alcalde es a que este 2018 estamos inmersos en periodo electoral, y es que en realidad la lógica electorera y de contención del poder es la única preocupación real que para estas alturas ha manifestado el gobierno de la ciudad. Hasta cuándo la pobre Tijuana dejara de ser un botín de solapadores y hasta cuándo podrá ser gobernada por personas que realmente quieran a esta ciudad. No hay mal que dure cien años.