Amoldando las botas

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

Protocolos para regresar a las fábricas, a las oficinas; para abrir los restaurantes, cines, centros comerciales etc., es de lo que se ha escuchado la últimas semanas después de un largo confinamiento, ya que no puedo decir que después de la pandemia, porque al paso que vamos y con la desincronización de contagios por el tamaño del país. Esto todavía va para largo aun cuando hay ciudades a las que se les augura regresar más pronto a la reactivación económica que a otras.

Lo cierto es que los que se pudieron dar el lujo del confinamiento, ya están hartos de tanto encierro (me incluyo), aun cuando al parecer otros más han descubierto que son felices en la reclusión que primero fue obligada y ahora es voluntaria. Así la vida y cada cabeza que va mostrando necesidades diferentes.

En el caso de los que tenemos alma viajera y que además tuvimos que cancelar viajes en realidad ya nos urge largarnos a donde sea, y claro está que seremos criticados por lo que pareciera una acción suicida. He pensado tanto que todos los viajes de este año los habíamos pospuesto para 2021 pero la realidad es que los reactivaremos este año, pues viajar es una de las actividades lúdicas que nos recargan de energías, nos llenan de vida y sobre todo nos provocan una serie de emociones que nos dan salud.

No es que los viajeros no le tengamos ni respeto, ni precaución al virus; sino que los viajes se convierten en una medicina más poderosa que cualquier pastilla ya que la emoción y el placer que provocan conocer nuevos lugares, probar nuevas comidas y pisar tierras nuevas se detonan todas las hormonas relacionadas con la felicidad. Y estar feliz, eleva el estado anímico que por consecuencia fortalece el sistema inmunológico.

Con esto no quiero decir que reprogramaremos el vuelo pendiente para la semana que viene; pero lo que sí estoy convencida es que este año nos vamos con todas la precauciones a algún lado. Todavía no sé a dónde y la realidad es que será a donde nos permitan entrar.

La semana pasada leía los protocolos para entrar a Corea, sobre cómo te dejan en una hospedaje de transición hasta que están los resultados de la prueba Covid-19; además firmar el compromiso de estar 14 días en cuarentena, antes de poder disfrutar de recorrer las ciudades. Esa dinámica cambiaria los tiempos de viaje, tiempos de los cuales no disponemos los mexicanos pues los días de goce por vacaciones son muy pocos.

Tal vez nuestro próximo viaje sea en carretera para evitar los aviones que resultan un poco riesgosos, pero como a las aerolíneas les urge comenzar a operar, sin duda echarán a andar sus protocolos sanitarios. Ya leíamos con mucho optimismo hace un par de semanas como Cancún y Los Cabos se preparaba para recibir sus primeros turistas y la realidad es que ver a los negocios regresar a la actividad llena de mucha emoción.

Lo cierto es que como lo dije hace unas semanas cuando hablaba de cómo se transformaran nuestros próximos viajes, ya estará en cada uno la toma de conciencia de las medidas sanitarias y los riesgos que tomaremos, no se valdrá culpar a otros ya que el cuidarnos es una corresponsabilidad.

Por lo pronto sacaremos esas botas viajeras que tenemos guardadas y las volveremos a amoldar y que estén listas para la siguiente aventura, que estoy convencida no será para el 2021 porque necesitamos llenarnos de mundo y sobre todo de libertad.