Altura Política

Por Manuel Alejandro Flores

“…la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos”. Charles de Gaulle

¿Cómo se construye un político? ¿Qué tipo de perfil es el ideal para quienes participan en el mundo de la política? ¿Es la política una vocación, un pasatiempo, una profesión? ¿El poder político atrae a algunos y a otros no? Estas preguntas detonadoras son solo algunas de las muchas que podemos hacernos en torno al inquietante y siempre atractivo mundo de la política, particularmente la mexicana. De igual forma saco a colación este artículo en el marco de la ruptura entre el Partido Encuentro Solidario Baja California (PES BC) y el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) de cara a las elecciones del 2 de junio 2024 en Baja California.

En cuanto a las preguntas iniciales de este artículo, sostengo con claridad que la actividad política debe provenir del “despertar de una vocación de servicio para una comunidad”. Este despertar se da en torno a las necesidades de la comunidad a la que pertenecemos.

Las grandes vocaciones políticas siempre han surgido ante grandes desafíos comunitarios del momento histórico en que ocurren: Agustín de Iturbide para construir y consumar la independencia de México, Francisco I. Madero para enarbolar un movimiento de lucha por un país donde el sufragio fuera efectivo o, por citar a alguien más contemporáneo, Vicente Fox para acabar con poco más de 70 años de gobiernos del PRI. No importa la dimensión de la política, podríamos citar a Winston Churchill en el marco de la segunda guerra mundial o a Gandhi en la India o Mandela en Sudáfrica.

Pero también podemos hablar del liderazgo que ejerce una persona en su comunidad y que se anima a convocar a sus vecinos por el problema de acumulación de basura, la falta de áreas verdes o los constantes robos en la colonia. Siempre el liderazgo social, la vocación de servicio, viene a consecuencia de problemas que afectan a mi persona, a mi familia y por ende a mi comunidad.

La naturaleza del liderazgo es sumar voluntades en aras de encontrar soluciones a los problemas comunes. Cuando los problemas son muy grandes y requieren de un mayor compromiso para su solución es donde comienza la construcción democrática de los partidos políticos que abanderan causas que afecten a distintos sectores de una sociedad y que buscan conformar un gobierno que atienda dichas causas produciendo efectos que las contengan y desarrollando a su comunidad desde una perspectiva de Bien Común. Esto me lleva al segundo tema de esta columna: La política es el arte de construir acuerdos en favor de la sociedad.

Este crisol es difícil de entender en sociedades polarizadas. Uno de los grandes oficios de quienes viven la vocación a lo político en lo práctico tiene que ver con saber negociar y construir acuerdos que permitan subir la agenda prioritaria de cada sector a la esfera donde se toman las decisiones más importantes para un país o una ciudad. Por eso suscribo que el Acuerdo Político que el PES BC logró con el partido en el poder (MORENA) se estructuró en las más altas cúpulas del poder en México. Fue un acuerdo que dejó sorprendidos a propios y extraños, especialmente dentro de las filas de Morena en Baja California y que tuvo alcances de altura en el principal oficio político práctico que existe: negociar y llegar a acuerdos.

Podemos estar de acuerdo o no con la plataforma política que hoy representa MORENA, con los efectos que están produciendo sus gobiernos, pero definitivamente cuentan con el respaldo electoral de la mayoría de la población en estos momentos. Muchos de los liderazgos que hoy surgen de dicho movimiento empezaron resolviendo problemas sencillos en su comunidad, otros llegaron a manera de “oportunistas” a subirse a la “ola” ganadora. Algo sí me consta y es cómo es que va a terminar esta historia, con un cambio radical de lo que estamos viviendo y con perfiles mucho más listos para resolver los verdaderos problemas de la gente desde la participación ciudadana. El autoritarismo siempre viene de la soberbia y es ese el pecado capital que derrumbo un acuerdo que sostengo fue de altura política.