Alimentos baratos: Sale más caro el caldo que las albóndigas

Comer nutritivo no necesariamente es costoso. Fotografía: Archivo/Cortesía

Por Karla E. Prado Pichardo, Departamento de Nutrición, Hospital Infantil de las Californias

Tijuana.- “Sale más caro el caldo que las albóndigas”. Es común escuchar este refrán mexicano refiriéndonos a que al final invertimos más tiempo y/o dinero en los detalles de algo en específico que en el artículo de interés o bien que la reparación de determinado artículo es tan costosa, que incluso convendría adquirir uno nuevo.

Y ¿qué tiene que ver esto con la alimentación? Bien, descubriremos cómo podemos aplicar dicho refrán a la nutrición de los pequeños de la casa.

Por lo general al realizar la compra de despensa para el hogar que bien puede ser al día, cada tres días, a la semana o a la quincena, se buscan aquellos alimentos que tengan menor costo y algunas veces al considerar únicamente este factor, dejamos de lado la calidad del alimento en cuanto al aporte de nutrientes; por lo que los pequeños de la casa pueden presentar deficiencias nutricionales que lleven a la aparición de una enfermedad, lo que ocasionará gastos mayores en comparación a la inversión en una alimentación saludable y completa.

Es necesario tener en cuenta que algunas veces creemos que comer nutritivo o saludable es caro; sin embargo, no hemos tomado el tiempo de evaluar dicho preconcepto, por lo que no tenemos evidencia clara, es decir, ¿realmente es caro?

Hay ocasiones en las que lo que se requiere es un ajuste de gastos, por ejemplo, si como adultos acostumbramos comprar ciertas bebidas azucaradas, consumir sustancias nocivas como cigarros y/o alcohol de manera frecuente, tener gastos frecuentes en la adquisición de artículos de pasatiempos o juguetes. Otro de los puntos importantes, es quizá realizar una comparación de costos de los productos en distintos mercados: Algunas veces optamos por aquel que nos queda cerca por comodidad, sin considerar el costo de los productos, por lo que podríamos evaluar distintas opciones y verificar en cuál de estos tengo un mayor beneficio en cuanto al ahorro en la adquisición de productos saludables.

Quizá es necesario reorganizar prioridades, considerando que los pequeños de la casa requieren una alimentación saludable para alcanzar su óptimo potencial en crecimiento y desarrollo; ya que de no ser así se hará presente el retraso del desarrollo, así como la pobre o nula ganancia de peso y talla de acuerdo a la edad.

No dejemos que “nos salga más caro el caldo que las albóndigas”, es decir, opto por los alimentos baratos que por lo general tienen un elevado contenido de azúcar, sal o grasa y poco aporte de nutrients, lo que a mediano o largo plazo generara una enfermedad por deficiencia o exceso. Entonces, ¿en qué deseas invertir? Una alimentación saludable o la enfermedad. Recuerda que el cuerpo de tus pequeños es único, por lo que no podemos adquirir uno nuevo como lo haríamos con cualquier otro artículo cuando deja de funcionar; así que vale la pena realizar cambios y cuidar su cuerpo, si no tienes idea de por dónde empezar, asegúrate de asistir con un profesional de la salud para recibir la asesoría pertinente y así mejorar la calidad de vida de tus pequeños.