Algo pasa cuando recordamos

Por Ana Celia Pérez Jiménez

En la memoria habitamos una gran parte del día, viviendo allí, buscando en sus almacenes, roperos, cajones, entre abrigos viejos y polvo fino, entre instantes que te inflan el pecho y otros que te hacen sentir que no tienes piernas.

Allí descansamos del ahora, de la vida, del instante que se ofrece en el escenario inmediato. Actuamos desde la referencia, el aprendizaje, es un punto de partida y acción, pero también una cama cómoda en la cual puedes reposar por las tardes y ver en el techo cómo se reflejan tantos momentos que mueven y fueron importantes, más allá de que sean lindos o tristes, pero la importancia les da relevancia que los hace brotar y ser frecuentes en la nube del pensamiento imaginario.

Leí que vamos distorsionando las memorias cada vez que las recordamos, que las sacamos de su archivero y algo actual se agrega, sea emoción o tonalidad o algo del subconsciente y eso me hace ya dudar de mis recuerdos favoritos: Mi tiempo con mis abuelas, mis juegos, mis días emocionantes, me pregunto ¿qué de eso estaré perdiendo por pensarlo tanto?

Como un suéter favorito que de tanto usar le vas haciendo daño, así yo pienso, que tanto de mi disco duro ya he modificado y que triste y ¡cómo no lo supe antes! Pero bueno, sé no haría que deje de pensar algunas cosas tanto.

Y por más que ahora intento guardar momentos perfectos e intactos como en una caja de cristal, sé que tarde o temprano los usaré de nuevo o tal vez no y eso sería todavía más triste, imaginar que atesoro algo y se fue al limbo de los recuerdos deambulantes sin clasificación y notoriedad.

Hay tanto en todos y es interesante como muchos dicen que no saben de qué hablar, con tantas palabras por dentro, historias, personajes y se etiquetan de aburridos, no creo eso sólo no saben traducir su mundo interno o quizá no quieren hacerlo. Pero los ojos es verdad que dicen tanto, el caminar, la postura, los movimientos de manos, la boca, te van dando pista de ese mundo, lo que va dentro, carga dentro, late dentro.

Nadie es tan sencillo como quisiera o presume, ni tan superficial con aparentan, somos profundos en distintos tonos y cortes, pero por algo nacimos, por algo estamos. Que los recuerdos nos nutran para tener el refinado gusto de discernir un buen momento.