Algo faltó

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Y se mantiene el invicto en casa. El xolo cenó jaguar en el primer partido de la jornada 14, en lo que pudo haber sido su victoria más sencilla de la presente campaña. Y es que a pesar de haber logrado triunfos más abultados en el estadio Caliente, como un contundente 4-0 sobre el equipo de Chivas, la victoria obtenida el pasado viernes requirió de muy poco esfuerzo por parte del conjunto canino. El encuentro pondría al mejor y al peor equipo del certamen frente a frente, y el mismo partido se encargo de recordarle esto a la afición.

Con Miguel Herrera dirigiendo desde las gradas por la expulsión que sufrió en el partido pasado, el conjunto tijuanense se afianzó del liderato general tras una contundente victoria de 2-0 ante el equipo de Chiapas. Bastó con un cabezazo de Milton Caraglio y un remate de Dayro Moreno para que los Xoloitzcuintles se reencontraran con el triunfo, mismo que significó su pase a la liguilla, algo que no lograban desde hace dos años. No solo eso, con esta victoria se mantiene el paso perfecto del cuadro fronterizo jugando de local, con solo un partido más por disputarse en casa. Y también se confirmó el buen momento que atraviesa Caraglio, con dos goles en tres partidos y siendo cómplice del gol de Moreno que significaría su reencuentro con el gol tras cerca de un mes sin anotar.

Aun así, dentro de tanto positivo, llegó a sentirse como si faltara algo. La afición que se dio cita en el estadio lo notó, y seguramente el resto de la afición también. Pero, ¿qué fue?

Algo que faltó en este partido fue pasión. Fueron 90 minutos de un partido aburrido y de un ritmo muy lento. Lo lamentable es que este ritmo fue impuesto por el mismo equipo de casa, ya que de principio a fin fueron los amos del encuentro. El gol tempranero pudo haber sido peor amenaza que el mismo equipo de Jaguares, ya que tras el gol de Caraglio al minuto 8, se pudo notar como el equipo rojinegro le bajó al ritmo y se “conformaba” con una victoria de 1-0. Quizá es difícil jugar con tanta entrega y pasión cuando se trata de un rival tan débil como el que se presentó, pero llegó a tener un par de jugadas peligrosas que no terminaron en gol solamente por la ineptitud de sus delanteros. Es cierto que fue un triunfo contundente, pero solo porque así lo quiso el rival. Inclusive el segundo gol vino tras un tremendo error del portero jaguar y gracias a la presión de Caraglio, quien dio un gran partido de principio a fin y quizá fue de los únicos que nunca le bajo a la intensidad en los 90 minutos.

Sin duda algo faltó en este encuentro, y solo se puede esperar que haya sido por el rival que se enfrentó y no por una baja de ritmo que podría afectar en el cierre de la presente campaña.

Compartir
Artículo anteriorCrédito a la defensiva
Artículo siguienteEl sistema agotado