Algo es mejor que nada

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

¿Acaso la idea de cansarse de tanto fútbol existe como tal? Es una pregunta que a primera instancia luce extraña viniendo de alguien que dedica su vida a escribir y hablar sobre este gran deporte, pero una que ha surgido en la mente de uno en estas últimas dos semanas. Y claro que se está tomando en cuenta el hecho de que la campaña pasada fue cancelada repentinamente a causa de la actual pandemia y el balón dejó de rodar por lo que se sintió como una eternidad cuando en verdad sólo fue por poco más de tres meses, pero ha sido difícil seguir las acciones de este torneo Guard1anes 2020, ya sea por los horarios cambiantes o por su formato improvisado. ¿O quizá por el mismo hecho de que se siente como un torneo diferente este llega a perder un poco su relevancia o encanto?

Después de todo en un año que se ha caracterizado por ser uno plagado de cambios uno quisiera que algo tan esencial y generalmente constante como el balompié mexicano se hubiera mantenido igual, pero a su vez se entiende que los cambios se hicieron más por supervivencia que por capricho. Aun así, la falta de interés a comparación de otros torneos por parte de este columnista es algo que sí llega a pesar en estos momentos, pero, como con todo en la vida, el tiempo será factor para que se retome ese gran cariño por esta liga tan inexplicablemente mágica. En fin, es un momento complicado para todos y se sintió apropiado compartir un poco estas ideas dispersas, pero quizá es mejor regresar a hablar del certamen en sí que para cuando salga esta nota ya se habrán disputado cuatro jornadas; no se exageró cuando se dijo que es difícil seguirle el ritmo a un torneo tan rápido.

Ahora bien, ¿qué se puede decir del accionar del cuadro de Tijuana en lo que va de esta campaña inédita? Y es que previo al arranque de este certamen el equipo se vio reestructurado notablemente gracias a la llegada de un nuevo técnico y más de 10 jugadores, dejando claro que la rápida adaptación sería clave para obtener buenos resultados lo más pronto posible. Y afortunadamente para ellos les tocó un Atlas sumamente endeble en la primera jornada, mismo que vencieron con un marcador final de 3-1, pero desafortunadamente se vieron las caras ante un América imponente que los hizo ver mal con un 4-0 en contra. Ya contra Tigres en la jornada 3 se vieron neutralizados, pero no superados, en un partido insípido que terminaría 0-0, dejando al conjunto con un récord extremadamente balanceado de un triunfo, un empate y una derrota. Así que al menos que sorprendan a propios y extraños con una goleada ante el Atlético San Luis se está hablando de un arranque sumamente promedio, lo cual hasta llega a ser simbólico para un equipo de Xolos que sigue en la búsqueda de recuperar el protagonismo del cual gozó hace algunos años.

Sobra decirse que ha sido un año difícil para todos, pero vaya que se agradece que ante todo pronóstico el deporte ha logrado sobrevivir de una manera u otra y por el bien colectivo. Es difícil aceptar las nuevas realidades del fútbol, pero algo es mejor que nada.