¿Alcalde o Presidente?

Por Manuel Rodríguez Monárrez

Defender los derechos de los tijuanenses frente a los excesos del Presidente Municipal es nuestra misión principal como Regidores. La figura de Edil o Regidor data desde el 366 a.C. en la Antigua Roma, y su definición es esa la de regir o gobernar. El término Alcalde es un vocablo árabe que se utilizó en la España colonial para establecer a la nobleza emparentada con la monarquía al mando de alguna población de la Nueva España.

Por lo que es jurídicamente incorrecto que en una nación independiente que se rige en su ámbito local por el Artículo 115 Constitucional un Presidente Municipal se ostente como Alcalde, ya que ése término implica una superioridad administrativa que no reconoce nuestra legislación mexicana. Ya pasaron 6 meses y Tijuana sigue sin contar con la figura de un Presidente Municipal que entienda de hecho y derecho, la amplitud de sus funciones y que pueda llevar el peso de una ciudad que lleva décadas de abandono, omisión y abandono institucional.

Para mínimamente poder avanzar y lograr algo en tres años un Presidente tendría que atorarle a los problemas con toda la energía, voluntad y amor por Tijuana, sin anteponer intereses personales ya sean políticos o económicos. Dicen que tener un amigo crítico es una bendición,  pero como a qué a algunos personajes políticos sienten nostalgia por la época  de las monarquías. Para ser una oposición crítica pero con propuesta en el Cabildo, primero tenemos que  lograr diferenciar entre la debilidad del carácter del Presidente Municipal versus la debilidad institucional, es decir, no confundir la debilidad institucional con los desaciertos del Ejecutivo producto de su inconsistencia e ineficacia en el desempeño de sus funciones. Después de darle vueltas al asunto, estoy convencido de que el origen de los desaciertos y la corrupción del Presidente Municipal de Tijuana es el fraude electoral de 2016, y para quienes desean que los regidores del PES guardemos silencio, les tengo una simple respuesta: nosotros no podemos convenir porque fuimos agraviados en las urnas.

Contrario a lo que dicen algunos columnistas de otros semanarios nunca ni Mónica Vega, ni el Doctor Ampudia, ni un servidor hemos ido a llorarle al Alcalde para que nos de dinero o puestos, por el contrario fuimos muy claros con el Secretario de Gobierno desde el día 1, en la única reunión que hemos tenido con él, lo único que exigimos fue transparencia y combate frontal a la corrupción, pero cómo que no nos creyeron, o no nos quieren creer. Tal vez el Secretario Luévano no es un interlocutor válido ya que no supo transmitir nuestro mensaje simple y llano. El colmo fue la semana pasada cuando el Presidente Municipal Juan Gastélum nos llamó ignorantes del derecho, a nosotros, a nuestros equipos y asesores, además volvió a mentirle a los tijuanenses porque dijo que ningún regidor del PES tiene título de derecho y eso es falso totalmente, a menos que ahora quiera hacerla de funcionario de la SEP, el Presidente no sabe que cuento con título y cédula para ejercer la abogacía. Y a diferencia de él los tres regidores del PES contamos con posgrados. Pero no se necesita ir a la escuela para tener valores, esos se maman en casa, y podremos desconocer parte de las ciencias jurídicas pero nunca claudicaremos en conducirnos éticamente porque estamos parados sobre ladrillos de valores morales en nuestros posicionamientos políticos y no en intenciones nefastas como él.

En 6 meses el Presidente no ha tenido la habilidad de llamarnos para cogobernar, porque simplemente no hablamos el mismo idioma. Eso implica lograr que adopte nuestras propuestas para incidir en la administración pública y eso requiere una gran responsabilidad de planeación y estrategia política.