Al reloj, le tocó su hora

 

Por Guadalupe Rivemar
 
La manecilla corta apuntaba al número siete y una multitud ansiosa y emocionada, con sus cámaras al aire, esperaba ansiosa para ver como avanzaba el minutero, después de haber permanecido inmóvil desde el año 2006. Nos referimos al reloj histórico de la calle Segunda que ha sido restaurado por una iniciativa del IMAC bajo la coordinación de Alejandro Loya y todo un equipo de trabajo que durante 45 días estuvo apoyando los trabajos con gran entusiasmo y dedicación, ellos son: Ivette Casillas Rivero, Víctor Loya Ortega, Ricardo López de Alba, Francisco Ruiz Esparza Núñez, Benjamín de Jesús García Sánchez, Jefe de la Zona Centro y el joven Julio Romero, Premio Nacional de Fotografía, quien tuvo a su cargo el registro visual de todo el proceso.
 
Alejandro Loya, ha sido un valioso colaborador de IMAC en otros proyectos como el Museo de Historia de la Ciudad donde ha estado encargado del área de conservación y restauración y fue apoyo fundamental tanto en el diseño del museo a cargo de Gabriel Vargas, como en el trabajo original de museografía realizado por Rodrigo Witker
Abrir el reloj construido a finales del siglo XIX, por la compañía Seth Thomas, en Pennsylvania fue una caja de sorpresas; la maquinaria después de tanto tiempo de vida, aún es perfecta, y sólo había que darle mantenimiento de limpieza. Otro dato es que la carátula no es de madera como se suponía, ni de metal, sino de un cristal muy grueso que demostró haber sido rotulado ya cuatro veces, dos de ellas con la leyenda Aztec Jewelry. Esta ocasión, se consiguió la plantilla original y de nuevo podemos leer en español Joyería Azteca para hacer honor a la empresa que se encargó de traer el reloj a nuestra ciudad, desde su ubicación en Los Ángeles, muy cerca de la Placita Olvera.
 
La fecha que se eligió para reactivar formalmente el reloj fue nada menos que el 11 de julio, fecha en la que celebramos la virtual fundación de la ciudad, así que de pronto, al fondo se escuchó la bella voz del tenor amigo Marco Antonio Labastida, entonando un Canto a Tijuana, con letra original de Manuel Cruces.
 
Alejandro Loya, explica como las manecillas del reloj fueron enderezadas con sumo cuidado, y removidas las 12 capas de pintura del pedestal, todo para darle nuevo oxigeno a la pieza, propiedad del s eñor Ricardo López de Alba. Otro detalle importante fue la iluminación, ya que se encontraron instalaciones para seis focos, que nunca fueron activados y finalmente la carátula hoy en día, luce iluminada con una atractiva luz neón color azul. Ahí estaba entonces, el reloj en todo su esplendor, esperando que se acercaran los funcionarios y personalidades distinguidas a avalar el acto donde se daría la primera cuerda al reloj, ante algunos cientos de personas que también acudieron atraídos por números musicales que se apreciaban en uno de los camioncitos utilizados para el programa La cultura en todas partes, del ICBC
 
Despacito, la manecilla finalmente se movió ante los tijuanenses que hacen suyo este reloj, parte de nuestro escenario urbano en el centro. Todavía falta colocar unas banquitas a los lados, retirar los postes de luz cercanos, y sobre todo cuidarlo, cuidarlo mucho de que no sufra actos vandálicos, es una de las preocupaciones de la familia López de Alba. 
Alguien se admira del ambiente festivo y comenta “este es el Zócalo natural de la ciudad, y no en la zona del Río”, pero para todo hay que darle tiempo al tiempo y esa será una tarea mas que ha de cumplir el reloj de la calle Segunda: Tiempo al tiempo.