Agridulce

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Tras una mágica (o terrorífica, depende de cuál partido se está hablando) fecha FIFA el equipo mexicano rompió filas y se resumió la actividad dentro del Apertura 2019, en donde tras nueve jornadas el conjunto de Tijuana se ubica provisionalmente en la decimocuarta posición general y queda más que claro que las cosas no le han salido del todo bien a Óscar Pareja y sus pupilos. Y es que quizá se veía complicado el ganarle a un sorpresivo Necaxa, que actualmente se ubica como líder absoluto del certamen, pero el hecho de que no se le pudo ganar al cuadro de Tigres el pasado viernes jugando de local resultó doloroso. No tanto por el hecho de que un equipo tan obviamente fortalecido al jugar de local como Xolos fuera incapaz de sumar tres puntos ante su afición tras tres derrotas consecutivas jugando fuera, o por la oportunidad perdida de escalar sobre equipos como Chivas o Cruz Azul y acercarse un poco más a los puestos de liguilla, sino más bien por cómo se dieron las acciones dentro del partido y subsecuentemente lo que para algunos podría ser un resultado con sabor agridulce. Para los que vieron el partido del pasado viernes seguro saben de lo que se está hablando, pero para los que se le perdieron ahí les va.

Ahora bien, ¿por qué el decir que un empate con marcador de 1-1 ante un conjunto tan poderoso y reforzado como el de Tigres es un resultado “agridulce”? Después de todo el cuadro regiomontano es el actual monarca de la liga mexicana y suele ser un rival complicado tanto fuera como dentro de Monterrey, además de que tiene uno de los planteles más vastos del futbol nacional y cuenta con uno de los técnicos más experimentados de nuestro balompié. Y la respuesta se regresa a lo que se dijo al final del párrafo anterior: el que vio el partido lo podrá entender perfectamente. El combinado canino siempre fue víctima del juego de los felinos, tanto físico como mental, y se vieron completamente dominados por un oponente al punto de verse en desventaja en el marcador al minuto 32 tras un certero disparo de Lucas Zelarayan. Por fortuna, y gracias a un impetuoso Luis Quiñones que no quiso dejar de reclamar, el cuadro de Tigres vería como a su jugador le mostraban la tarjeta roja y se quedarían con un hombre menos dentro del terreno de juego a partir del minuto 35, lo cual le daba vida pura al conjunto tijuanense y una nueva oportunidad de darle la vuelta al marcador tal y como lo hizo contra Cruz Azul un par de semanas atrás.

Pero claro, el resultado hubiera sido “bueno” y no “agridulce” si hubieran aprovechado, así que el que asumió que ese no fue el caso tienen razón; cayeron en las provocaciones del contrincante y 20 minutos después le regresarían el favor con una expulsión de los suyos. Sorpresivamente con 10 hombres lograron el empate al minuto 94 gracias a un penal bien cobrado, dejando el marcador final de 1-1 y a la afición canina con esa sensación de que se rescató un partido que debió haberse ganado. En fin, sabor agridulce.