Agnes Conxha Bojaxhiu

Por José Galicot

Si pues, si, es la Madre Teresa de Calcuta. Pronto será canonizada, y ungida como Santa por el Papa Francisco dentro de la Iglesia Católica.La Madre Teresa fundó la Congregación de las Misioneras de la Caridad.

Congregación que cuando ella fallece contaba con más de quinientos centros en más de un centenar de países. Pero quizá la orden que ella fundó; cuyo objetivo es ayudar a «los más pobres de los pobres» es la menor parte de su legado; la mayor fue erigirse como un ejemplo inspirador reciente. Es la prueba palpable y viva de cómo la generosidad, la abnegación y la entrega a los demás también tienen sentido en los tiempos modernos.

En sus devenires llegó a Tijuana, ciudad a la que calificó como: «Más pobre y necesitada que la misma Calcuta» y decidió fundar un capítulo de su Congregación con monjitas voluntarias que se dedican intensamente a ayudar a todos los que menos tienen, siguiendo el ejemplo e ideario de la Madre Fundadora.

Muchos la conocimos y encontramos en la mirada profunda de esa pequeña y delgada mujer; inteligencia, bondad y amor. Detrás de esta dulce fachada sin embargo, había una voluntad de hierro enfocada a lograr sus nobles objetivos.

La Madre Teresa se enfermó en Tijuana, su corazón parecía fallarle y el entonces Obispo Don Emilio Berlie, buscó a quien podía atenderla y recurrió a una bien reputada doctora que había hecho sus estudios con honores en las mejores universidades y hospitales norteamericanos, la Doctora Patricia Aubanel. Quienes estuvieron en el encuentro narran la siguiente anécdota:

“La Madre Teresa rechaza los cuidados de la Doctora Aubanel diciendo: …Dios tiene un compromiso conmigo, le he servido siempre con toda mi alma y si es su voluntad El me sanará”.

Perpleja la brillante científica piensa una respuesta que pudiera convencer a la Madre Teresa para eliminar su rechazo y le dice: “¿Cómo sabes Madre si no fue el designio de Dios que yo viniera a atenderte? y ¿cómo sabes si El mismo no fue quien me envió?

Ante este argumento la Madre Teresa dejó de oponerse y se resignó a ser curada; lo que logró la sabia doctora, alargando la vida de la futura Santa  para bien de la humanidad, pues  le permitió seguir con su noble vocación por algunos años más»

Tijuana necesita un espacio de reflexión, meditación, y de encuentro espiritual. Por lo que sugiero hacer una capilla en el Cerro Colorado que refleje la dulzura y sencillez de la Madre Teresa donde los necesitados acudan a orar y encontrar paz espiritual. Junto a esta capilla se debería hacer un pequeño museo con reliquias, videos y mensajes de la Madre Teresa que continúen iluminándonos con sus  enseñanzas.

¡Sí!, Tijuana necesita un espacio espiritual y qué mejor que dedicarlo a Santa Teresa que vivió entre nosotros y nos ilustró con sus enseñanzas. Amen.

 

*El autor es presidente de Tijuana Innovadora