
Por Martin Méndez
Tijuana.- Ante el fortalecimiento del fenómeno de El Niño y la posibilidad de condiciones meteorológicas más extremas durante los próximos meses, Tijuana debe reforzar la prevención frente a lluvias intensas, advirtió José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental.
El especialista señaló que, por sus características geográficas y urbanas, una precipitación que en otras regiones podría parecer moderada, puede convertirse en una emergencia para esta ciudad.
“Estamos esperando lluvias intensas, muy, muy intensas. Por eso se prepara el canal, por eso se prepara la presa misma”, expresó.
Zavala Álvarez recordó que antecedentes de lluvias acumuladas de alrededor de 54 milímetros en 14 horas han provocado pérdidas humanas en Tijuana. “Esa precipitación en Chiapas no es nada, pero en una ciudad como la nuestra puede ser una tragedia”, alertó.
El Director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental consideró que la ciudad debe reaccionar con acciones preventivas, tanto desde las autoridades como desde la ciudadanía, para evitar que los escurrimientos y las inundaciones generen daños mayores.
“California ya ha mandado una alerta. Creo que nosotros debemos reaccionar de esa manera también, de estar preparados y cada quien en su papel”, sostuvo.
Uno de los factores que puede agravar el impacto de las lluvias, explicó, es la basura acumulada en calles, arroyos y sistemas de drenaje, ya que termina siendo arrastrada por el agua y obstruye el paso natural de los escurrimientos.
“En México, en la Ciudad de México y en Tijuana se sabe que la basura en las calles termina taponando los drenajes y es responsable de buena parte de las inundaciones”, indicó.
Por ello, llamó a mantener libres los cauces que conectan las pequeñas cuencas de la ciudad con el Río Tijuana. “El agua encuentra su camino; hay que mantenerlos limpios para prepararnos”, dijo.
El especialista mencionó que las labores de limpieza en el Río Tijuana y otros cauces son relevantes, debido a que existen zonas habitadas en cuencas, arroyos y taludes donde se concentran residuos que pueden ser arrastrados durante una tormenta.
Como ejemplo, recordó el caso de una obstrucción en el área del Cañón del Matadero, donde un conducto diseñado para conducir agua limpia quedó bloqueado por objetos de gran tamaño. “No era un tubo para colchones, ni carros, ni refrigeradores”, señaló.
Zavala Álvarez explicó que el fenómeno se inserta en un contexto de cambio climático, relacionado con el aumento de gases de efecto invernadero y el calentamiento del planeta y de los océanos. “Es un problema global; estamos en los límites de marcar condiciones de temperaturas diferentes por el bióxido de carbono, por el CO2 que se acumula”, afirmó.
La advertencia ocurre mientras el Centro de Predicción Climática de la NOAA reporta que El Niño se está fortaleciendo y estima una probabilidad superior al 90 por ciento de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027. No obstante, la intensidad del fenómeno no determina por sí sola la cantidad de lluvia en una ciudad específica, por lo que la prevención y el monitoreo de los pronósticos locales serán fundamentales.
“La fuerza de la naturaleza no hay que retarla”, concluyó Zavala Álvarez. “Las ciudades son frágiles”.







































