Adopta la línea menos esperada

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“Nadie es tan valiente como para que no lo perturbe algo inesperado”, Julio César

Los seres humanos somos convencionales por naturaleza. Mantener el status quo, repetir lo que ha funcionado antes, es una tendencia natural. Ante la incertidumbre que nos genera un problema o situación, una solución que ha funcionado en el pasado posee un mayor atractivo.

Desde niños nos enseñan a ajustarnos a códigos de conducta y a cierta manera de hacer las cosas. Con frecuencia ignoramos alguna idea innovadora que cambie el cariz de las cosas. Muchas veces es cuestión de romper paradigmas, convertir lo ordinario en extraordinario a través del factor sorpresa, siempre recordando que nada es novedoso por mucho tiempo. Todo se reduce a innovar o morir.

El precio del conformismo es caro; pérdida de nuestra individualidad y como consecuencia la voluntad de hacer las cosas de una manera propia. El combatir igual que los demás nos transforma en seres predecibles y convencionales.

La manera de ser verdaderamente original se da evitando imitar a nadie, operando de acuerdo a nuestros propios ritmos, y adaptando estrategias de acuerdo a nuestras propias ideas. Rehusarte a seguir los patrones comunes le dificulta a la gente predecir qué harás. Tus métodos podrán incomodar, pero la mayoría de las personas son gentes emocionales y consecuentemente vulnerables ante lo inesperado.

Adoptar la línea inesperada tiene tres importantes principios:

Opera fuera de la experiencia de tu adversario. Los principios del conflicto se basan en precedentes, tu adversario normalmente generará expectativas basado en el pasado. Tu tarea es conocerlo bien, y como consecuencia, establecer una estrategia que vaya mas allá de su experiencia. Una vez que la hayas aplicado, recuerda que no tendrá el mismo efecto si intentas repetirla.

Parte de lo ordinario hacia lo extraordinario. Hacer algo extraordinario tendrá poco efecto si no lo arrancas desde lo ordinario. Fija las expectativas de tu adversario a través de un movimiento común y ordinario, incorporando después el factor sorpresa, buscando que sea una extraordinaria demostración de fuerza desde un ángulo enteramente nuevo. Enmarcado en lo predecible, el golpe tendrá doble impacto. De este modo, lo ordinario y lo extraordinario serán efectivos si se turnan en una espiral constante.

Evita el conformismo y lo convencional. Romper paradigmas generalmente viene de los jóvenes. Cuando maduramos, generamos una tendencia al conformismo, perdiendo el gusto por lo nuevo e innovador. Debes obligarte a combatir el envejecimiento mental aun más que el físico, una mente llena de estratagemas, trucos y maniobras te mantendrá joven. Proponte romper los hábitos desarrollados, actuando de forma contraria a cómo has operado en el pasado, practica una especie de guerra no convencional dentro de tu mente.

Cuando la marea está en contra es cuando debemos olvidarnos del manual, los precedentes y la sabiduría convencional, arriesgando con lo inesperado. En esta pugna por generar el factor sorpresa, recuerda que lo crucial es el proceso mental, no la imagen o la maniobra por sí misma.