¿Acaso soy micro-líder?

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Como ya es sabido por varios y afirmado por un número importante de autores, existen distintos estilos liderazgos, que de alguna manera pueden llegar a conceptualizarse. Entonces podemos mencionar el autocrático, el carismático, el democrático, el orientado a resultados o el transformacional entre otros más.

 

Todos los estilos tienen sus beneficios y sus riesgos. Así también todos lo que tienen alguna función o puesto de liderazgo, forzosamente lo ejercen bajo un estilo, aunque ocasionalmente quienes tengan más experiencia o sean más hábiles, harán ciertas adaptaciones dependiendo de la situación que se les presente.

Pero existe un estilo de liderazgo que ha ido perdiendo popularidad a lo largo del tiempo que es el utilizado por el llamado “micro-gerente”, ya que se le identifica en términos generales como un estilo más enfocado en el detalle táctico y totalmente ajeno a la estrategia.

Actualmente la mayoría de los líderes desean ser identificados más como estrategas que como tácticos. De ahí que cuando se les pregunte por su propio estilo de liderar, se autodefinan bajo cualquier estilo, menos el de micro-liderazgo.  Además que a muy pocos les gustaría ser supervisados con exceso de detalle.

¿Cómo saber si uno es realmente un micro-líder? El autor y especialista en temas de liderazgo Muriel Maigan Wilkins afirma que un micro-líder tiende a no estar insatisfecho con los resultados, se sienten frecuentemente frustrados porque ellos lo hubieran hecho distinto, se sienten orgullosos de detectar pequeños errores en algún documento o reporte, solicitan avances repetidamente y además piden estar copiados en todos los correos electrónicos.

Como también comenta el autor, es importante estar atento a los detalles, pero ir más allá de lo necesario puede incluso dañar la moral del equipo y en consecuencia su productividad.

El micro-liderazgo es en realidad una serie de inseguridades escudadas en justificaciones que aparentemente reflejan un mejor control de la responsabilidad que se tiene a cargo. Decir que para asegurarse que algo se haga bien, lo debe hacer uno mismo, en realidad el verdadero mensaje es la falta de confianza en el equipo. Es una forma ineficaz de querer estar involucrado, ya que al profundizar a un nivel innecesario de detalle, se pierde la perspectiva general y a veces hasta el rumbo. Es como asegurarse que todos den los pasos correctamente y descuidar el rumbo.

Dar el cómo es tender a la micro-supervisión. Es mucho más efectivo explicar el objetivo, inspirar una conexión personal con el mismo, compartir los beneficios de lograrlo. Dejar el cómo al equipo va derivar en formas impresionantes de lograr la meta.

Pero sin duda alguna el principio está en la autoconciencia e innegablemente al igual que otras cuestiones, cada persona tiene tres tipos de liderazgos: El uno percibe de sí mismo, el que los demás perciben en uno y el que realmente se ejerce.