A un año de distancia

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Hace aproximadamente un año por estas fechas, el 11 de marzo para ser más específicos, la Organización Mundial de la Salud anunciaba que el coronavirus Covid-19 había sido catalogado como una pandemia. Se hablaba de que en más de 100 países se habían registrado hasta ese momento más de 100 mil casos y las muertes rebasaban para ese entonces las 4 mil.

Tuvieron que pasar más de tres meses y una serie de sucesos a nivel mundial antes que de que la OMS se atreviera a dar el paso de declarar oficialmente estado de pandemia. Tan sólo un día antes un periódico italiano publicaba en su titular: “Toda Italia está cerrada ahora”. Esto era únicamente el principio de doce meses que siguen cambiando al mundo, incluyendo el de los recursos humanos.

La incertidumbre llevó a trabajar en modo contingencia sin ser declarada como tal oficialmente. No se sabía a ciencia cierta quién debería cerrar y quién podía continuar trabajando bajo la bandera de empresa esencial. La STPS, en una especie de Reality Show, gustó de visitar empresas acompañados de cámaras transmitiendo en redes sociales cómo clausuraban centros de trabajo que se querían pasar de listos haciéndose pasar por esenciales cuando probablemente no lo eran, o cuando siendo esenciales no cumplían con las medidas de prevención que a ciencia cierta nadie las conocía bien.

Al inicio no había tiempo para pensar, sólo para reaccionar esperando hacerlo de la mejor manera. Después se aprendió a pensar rápido para reaccionar mejor ante la incertidumbre. A un año de distancia por así decirlo, el panorama para las áreas de capital humano ha cambiado radicalmente y aún continúa haciéndolo. Muchos de los líderes le perdieron el miedo al cambio y cambiaron ante el miedo de perecer. Las prioridades se reorganizaron y hoy por hoy lo más importante es crear ambientes seguros de Covid, donde las probabilidades de contagio sean las menores posibles y cuando surja algún caso, se reaccione en base a protocolos para salvo guardar al resto de la plantilla laboral.

El concepto de teletrabajo o Home Office que durante tantos años fue resistido o incluso descalificado, se convirtió en una necesidad, la cual hubo que incluso regular en la Ley Federal del Trabajo para ofrecer un marco jurídico que brindara certeza tanto al trabajador como a las empresas. Esto aunado a las herramientas para organizar reuniones virtuales, cambiaron la dinámica de interactuar. Se desarrolló una especie de etiqueta y cortesía en las que hay que guardar ciertas formas en una video conferencia, pero también ha habido una mayor tolerancia a situaciones cotidianas como el llorido de un niño o el ladrido de alguna mascota.

En cierta forma se ha aprendido a continuar con los procesos de contratación de personal para las áreas producción disminuyendo al mínimo el riesgo de contagio a los ya contratados. Pero la continuidad en la contratación ha traído también de regreso la rotación y ni el Covid detiene a la población de estar en esa constante movilidad laboral.

A un año de distancia muchas formas de trabajar cambiaron, algunos fenómenos como la rotación de personal únicamente se pausaron. Y aunque todo esto no termina de pasar, lo cierto es que, difícilmente regresaremos a como era todo antes de la pandemia.