¡A bombo y platillo!

Por Maru Lozano Carbonell

Celebrar a los maestros en su día, definitivamente tendría que ser con todas las fanfarrias habidas y por haber. Pero yo pienso que el regalo ideal sería nutrir su caja de herramientas.

Hace unas semanas, tuvimos en UNISER UABC, que es la División de Lenguas Extranjeras, un ciclo de conferencias donde la Maestra y Pedagoga Nélida Zaitegi nos habló de la educación post-pandemia.

Esta maestra española que ahora es voluntaria en una escuela de segunda oportunidad, donde los alumnos son difíciles, ya tienen etiqueta y demás, nos habla de la apatía que existe de repente. Le preguntamos cómo hacerle ante eso y ella pone atención en la consecuencia emocional que se lidia ahora. Dice que la opción es preguntarnos ¿qué hacernos con lo que nos pasa? Haciéndonos primero preguntas incómodas a través de juntas donde se vea cómo se organiza ahora todo ¡pero de una manera incluyente! Re-pensarnos, re-imaginarnos, re-inventarnos y así crear un escenario diferente.

Que las dificultades las volvamos oportunidades porque habría que contestar ¿qué tipo de sociedad queremos? ¿Sirve lo que pasa en clase para que los alumnos sean mejores personas?

Tenemos rezago importante pero dice Nélida que ¡el eje está en las personas, no en los programas de estudio! El docente que estamos aplaudiendo hoy por su día, tiene que buscar -como siempre- nuevas formas de trabajar pero ahora involucrando al alumno para recuperar el sentido de lo que estamos haciendo.

La educación no es instrucción y los maestros durante el confinamiento han demostrado lo profundo y serio que esto es, porque atañe a nuestra manera de ser. ¡Los docentes enseñan a ser mejores! No veas al docente como distribuidor del conocimiento, el docente ¡genera situaciones de aprendizaje contra viento y marea!

No nada más en casa se compite con el internet, los docentes tienen que rifársela para generar un clima afectivo, cálido, de interacción y diálogo para lograr emoción. Nélida da un tip buenísimo: “Pregúntales a tus alumnos ¿cómo podemos aprender más y mejor? Escucha a tu alumnado, porque si se comparte el poder, se podría definir perfectamente el rumbo, siendo este círculo restaurativo la mejor inversión”.

Con respecto a la identidad y esa desigualdad que algunos alumnos sienten, Nélida nos dice que: “Da igual si son -es, as, os- ¡llámales como les gustaría y usa genéricos! Hablemos a las personas para que se sientan incluidas todas. La manera de hablar es importantísima, definan significados juntos poniendo atención en la igualdad, en lo que une”. El maestro es quien se acopla a la novedad, se informa, se capacita e innova. Aún con los sueldos bajos y un sinfín de adversas condiciones, el docente siempre se motiva porque su meta es que sus alumnos aprendan y ¡nada le da más alegría! El docente educa por lo que es, ¿ya le felicitaste? ¡Él tampoco viene de pasarla bien!

Nélida, experta en convivencia escolar, sugiere que en esa inversión inicial con los alumnos se responda en conjunto: “¿cómo podemos estar bien haciendo lo que tenemos que hacer?”. El énfasis se pone en el aprendizaje, no en lo que el docente enseña. Todos partimos del plan de estudios, pero ¿para qué estamos aquí todos? Las normas se ponen juntos, las consecuencias también. ¡Herramientas como regalo para ti maestro! Te comparto su charla: https://bit.ly/NelidaZaitegi. ¡Muchas felicidades!