90 días en caída libre

Por Manuel Rodríguez Monárrez

En la Sesión de Cabildo de esta semana dominó la indiferencia, el sistema burocrático del mayoriteo panista vuelve inútil lo que pudiera ser útil. Antes nos congelaban los temas desde arriba, ahora nos los enlistan pero los mayoritean y los mandan a comisiones, como dicen en las redes sociales: no es lo mismo pero es igual. Y aunque el orden del día de la primera sesión ordinaria de Cabildo del pasado 28 de febrero, parecía indicar un intento de inclusión política, el interés de algunos por acallar las voces disidentes se dejó sentir con fuerza en la mecánica del nuevo juego político.

Agazapados en la solapa de sus “protectores políticos” algunos mercenarios se alquilan como estrategas utilizando instrumentos paralelos de poder para atacar difamando, desde el anonimato se creen intocables, ensoberbecidos de poder se ciegan ante la realidad, y buscan por todas las vías proteger la vanidad de su decadente sistema que está a punto de fenecer, gracias a los que sentimos vergüenza de cómo se están manejando las cosas en Tijuana y no nos quedamos quietos. Su mayor temor es perder el voto de la clase media, su única motivación es mantenerse en el poder por más de 30 años.

Tienen a toda la familia en la nómina, unos en el gobierno del Estado, otros en el municipio, algunos más en la Comisión del Agua, todos bajo una misma consigna, salvaguardar el recurso para las campañas. Sólo ellos tienen derecho de aspirar a un cargo público, sólo ellos tienen el derecho de promover iniciativas y claro su única lógica es defender lo asegurado: el presupuesto. He de notar que en el caso de Tijuana, algunos tienden a tirar la piedra y esconder la mano, una cosa son las buenas intenciones que declaran ante los medios y otra muy distinta la realidades aprobadas en el pleno de las redacciones emanadas de su corazoncito tributario. Su frialdad recaudatoria contrasta con sus promesas de campaña, alejadas de un plan de gobierno, lo que tristemente consiguen una y otra vez, es perpetuarse. Atrás quedaron las filosofías, las plataformas y las ideologías, y la misma suerte, como en caída libre sufre el andamiaje jurídico rebasado por la corrupción y la impunidad.

A diferencia de las definiciones en los Cabildos de Ensenada y Mexicali, la ineptitud va a tal grado que este Ayuntamiento de Tijuana aplica la política de “patear el bote” en los temas torales, como es posible que van 90 días de administración y todavía no se resuelve nada de la revisión al incremento del predial, el inicio del bacheo y pavimentación con casi 1 millón y medio de hoyos en la ciudad, el tema de la alza en la inseguridad en robos y homicidios sigue sin menguar, la sustitución de las lámparas descompuestas que el último sondeo marca 14 mil 422 luminarias sin prender, la reparación de los camiones basura de la flotilla propia, las medidas de austeridad parejas, la reubicación de las más de 100 familias desplazadas por las lluvias, los incrementos al transporte público que siguen pendiendo de un estudio.

Respecto a eliminar el fuero ha sido la votación más cercana de dar un giro 9 contra 8 la noche del martes, después de una sesión que se prolongó por más de 5 horas. Tan estrecha es la sala de Cabildo que pude notar que ante una simple solicitud de exhorto para que el Congreso elimine el fuero a algunos les temblaron las piernas, y es que tal vez entendieron como que el exhorto llevaba dedicatoria, pero no fue así. Los días de sesión de Cabildo son momentos que no admiten vacilación, un día en que todos tienen que emitir su voto. No nos engañemos con la solemnidad de poses, llevamos 90 días de nada de nada, lo único que sigue avanzando es el imperante interés de perpetuar el caduco sistema político mexicano en esta deshonrada ciudad de Tijuana.