820 gramos, parte 2

Por Jorge Alberto Gutiérrez

Con 820 gramos de basura producida diariamente por cada tijuanense, comentábamos la semana pasada cómo el Ayuntamiento históricamente ha prestado un servicio de manera deficiente, irregular y con un alto costo que a su vez no provee condiciones para tener 100% de cobertura en la ciudad.

En la mayoría de los domicilios donde se recoge la basura, se hace tan sólo una vez por semana. Cuando lo comparamos con el servicio que reciben los queretanos a través de un servicio recientemente concesionado a una empresa privada, la queja más recurrente de los ciudadanos es que “tan solo pasan a recolectar tres veces” por semana su basura doméstica ya que estaban “acostumbrados” a una mayor frecuencia cuando el Ayuntamiento prestaba el servicio. Cabe comentar que además de que el costo por tonelada de basura procesada en Querétaro es hasta 60% más bajo que en Tijuana a pesar de recogerla con mayor frecuencia; además, la recaudación anual por impuesto predial por habitante es más de tres veces mayor a la recaudación en Tijuana. Recibimos al final en nuestra ciudad servicios de menor calidad, con menor frecuencia y mayor costo, pero pagamos comparativamente muy poco predial.

La opción de “privatizar” la recolección, transporte y disposición final de los residuos domésticos podría ser un escenario a evaluar, siempre y cuando se busque atender en la posible concesión el desplazamiento de fuentes de trabajo que actualmente cubren los actuales trabajadores de limpia, brindándoles la oportunidad de demostrar que pueden trabajar mejor cuando se mejoran las condiciones de trabajo y se les provee de los sistemas y herramientas adecuadas para trabajar.

Sin embargo, mejor opción para nuestra ciudad sería implementar un agresivo programa donde se busque generar menos basura doméstica a través de las 4 Rs:

* Reducir: consiste en rechazar los distintos tipos de envases o empaquetados cuando éstos no cumplan una función imprescindible para su conservación, traslado o consumo. Deberíamos ser particularmente cuidadosos con los productos de usar y tirar. Por ejemplo, utilizar servilletas, pañuelos de tela en lugar de los fabricados con papel y prescindiendo de las bolsas de plástico de un solo uso cuando compramos.

* Reutilizar: antes de desechar cualquier producto debemos sacarle todo el partido posible. Los envases de vidrio los podemos reutilizar una vez lavados, las bolsas de la compra las podemos usar para la basura.

* Reciclar: la mayoría de los materiales de los que están hechos los productos que utilizamos en el hogar son reciclables. Una vez que los hayamos usado, deberíamos devolverlos al ciclo productivo para que, después de un tratamiento, puedan incorporarse de nuevo al mercado, reduciéndose así el consumo de materias primas y de energía.

* Recuperar: Se basa en la utilización del residuo generado en otro proceso distinto del que lo ha producido, este se podrá introducir en el nuevo proceso directamente o mediante algún tratamiento previo.

En ciudades como Curitiba en Brasil, existe desde hace décadas el programa “Cambio Verde”, donde los ciudadanos realizan la separación de basura y entregan por separado los materiales reciclables a cambio de mercancía producida en la región como frutas y verduras, promoviendo simultáneamente una dieta sana y balanceada para sus habitantes, al intercambiar 4 kg de material reciclable por 1 kg de alimento.

Al final, lo que deseamos los tijuanenses son mejores servicios, y obviamente el continuar recogiendo, trasladando y disponiendo de la basura como lo hemos hecho durante décadas, solo nos permitirá posponer la siguiente crisis de basura y provocará que nos definitivamente nos acostumbremos a recibir pésimos servicios en nuestra ciudad.

Al parecer, ya nos acostumbramos a no pagar, porque además de pagar poco predial, pocos cumplimos con pagar.