820 gramos, parte 1

Por Jorge A. Gutiérrez

Según el INEGI, cada bajacaliforniano produce 820 gramos de basura doméstica diariamente. Eso significa que en Tijuana producimos sus habitantes alrededor de 1500 toneladas de basura cada día, que el Ayuntamiento tendrá que recoger, trasladar y disponer hasta llevarlos a un remoto lugar en Valle de las Palmas que está a 49 kilómetros de Playas de Tijuana.

Para hacerlo, se requiere de una flotilla de camiones recolectores tripulados por un equipo de servidores públicos que trabajan noche y día zigzagueando la ciudad cumpliendo rutas que los llevan por lo menos una vez por semana a cada domicilio de la ciudad. Esta labor es compleja, ineficiente, costosa, desgastante y a su vez invisible para la mayoría de los tijuanenses excepto cuando deja de funcionar.

La actual administración municipal vive una crisis de recolección de basura derivada del mal estado en que fueron recibidas las unidades que cada día son utilizadas para la recolección de basura. Se ha tenido que recurrir a la renta de camiones de empresas privadas para suplir a los propios y al mismo tiempo se repara y mantiene a la flota municipal restante, que ya en su mayoría ha llegado a su vida útil y cuesta mucho mantener. Sumémosle el alto costo de los combustibles, el pésimo estado de las calles donde circulan los camiones de basura, los ajustes de sueldo anuales que reciben los burócratas y el crecimiento anual de la ciudad y entenderemos porque el servicio que recibimos cada vez es menos constante además de que persiste un rezago donde zonas de difícil acceso en la ciudad simplemente no reciben el  servicio de recolección. De ahí viene la razón por la que vemos tiraderos clandestinos en laderas y cañadas de la ciudad, donde los vecinos tiran la basura que no se recoge  terminando eventualmente por toda la ciudad cuando recibimos lluvias copiosas como las de las semanas pasadas.

La solución a largo plazo de este problema que actualmente vivimos radica en cambiar nuestra manera de actuar. No podemos hacer lo mismo y esperar resultados diferentes cuando las condiciones que han provocado esta crisis persisten.

Para mejorar, hay varias opciones. Una de ellas consiste en privatizar la recolección de basura y cobrar directamente el servicio a través de un pago mensual por cada domicilio o por tonelada recolectada. Los municipios que han optado por esto han obtenido buenos resultados con mejor servicio y menor costo final.  El ayuntamiento de Querétaro recientemente otorgó concesión a una empresa privada para prestar el servicio con un costo de 463 pesos por tonelada. Desconozco el costo actual del Ayuntamiento de Tijuana, pero para comparar sé que en 2008 el costo para realizarlo con equipo y empleados municipales era de 720 pesos por tonelada. Dudo que en 2017 sea menor el costo, por lo que de seguro las ventajas económicas de otorgar concesión del servicio con parámetros como los de Querétaro, se podrían traer ventajas en la calidad del servicio y un remanente presupuestal cuantioso que podría lograr aliviar otros rezagos en servicios urbanos como bacheo, alumbrado, semáforos, parques, unidades deportivas, etc. Un ahorro de tan solo 300 pesos por tonelada recolectada traería a Tijuana un ahorro de alrededor de 163 millones de pesos anuales, cantidad que sería suficiente para darle servicio a un crédito de 1600 millones de pesos, equivalente a tener recursos para construir otro PIRE re dirigiendo el actual presupuesto municipal. Esta no es la única solución, lo mejor en el largo plazo sería disminuir, reutilizar y reciclar como también lo han hecho exitosamente muchas ciudades en Latinoamérica, pero se nos termina el espacio y lo dejaremos para la siguiente ocasión.