621,000 REHENES

No, no me refiero a lo sucedido en Iraq, Syria, Chechenia o Colombia. Me refiero aquí en Baja California.

Los rehenes son los niños y niñas estudiantes de nivel básico y cuyo futuro se pone en juego por el hecho de no recibir clases. Esto no es cosa pequeña. ¿Cuales y cuantos de ellos son familiares o conocidos de cada uno de nosotros?

Los líderes del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, (SNTE), y los del llamado Movimiento de Resistencia Estatal, (MRE), dieron ordenes a sus agremiados de no presentarse a dar clases el primer día de este ciclo escolar.

Los maestros reclaman, con derecho, el pago de compromisos pendientes acordados con el gobierno estatal anterior.

Ha pasado el tiempo y aunque el gobierno actual ha realizado pagos para disminuir el rezago este no ha sido liquidado en su totalidad debido a que no se cuenta con la suficiencia presupuestaria para ello.

No es que no le estén pagando su sueldo a los maestros sino que se trata de partidas de ingreso adicional aun pendientes de pagar.

Por un lado el gobierno del estado ha dicho que tiene la voluntad para cumplir sus compromisos sin embargo hasta la fecha ha faltado capacidad o planeación o suficiencia financiera para atender y pagar.

Por otro lado el SNTE y el MRE han tomado una decisión táctica tan fuerte como riesgosa al usar de rehenes a los mas de 691,000 niños y niñas que son simples peones en su negociación.

Es claro que se les debe pagar el adeudo siempre y cuando proceda pero el que aun no se haya cumplido ese compromiso en su totalidad no les da el derecho de minar el futuro de un solo niño mucho menos la cifra mencionada.

Lo niños son ajenos a la discusión y son los que más pagan las consecuencias. Con esta decisión el SNTE pierde el apoyo de  valiosos aliados sociales en su justo reclamo como son los padres de familia y la mayoría de la sociedad que ven en esta medida un desatino que afecta a los niños.

El camino no es tomar rehenes ni peones. El camino es la persistencia en el diálogo y claro otras medidas de manifestación, de comunicación y de convocatoria pero no y nunca afectando al futuro de la niñez y con ello el de todos nosotros.