1 de junio, día del Balance Trabajo – Familia

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Hoy en día las familias tienen una dinámica muy distinta a la que se tenía en el siglo pasado. La gran mayoría de las mujeres se desempeñaban como amas de casa, mientras que la gran mayoría de los hombres eran los que más aportaban. Cualquier esquema distinto en el que la mujer fuera la proveedora de la familia y hombre quien se hiciera cargo de la casa iba en contra de toda tradición, práctica o paradigma del momento. Con el paso de las décadas el balance en ambos roles ha ido cambiando y cada vez más mujeres se han incorporado al mercado laboral. Actualmente la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) indica que la participación femenina en la población económicamente activa en México es de un 38 por ciento, cifra superior al 30 por ciento que prevalecía en el año 2000. Así también el porcentaje de mujeres que encabezan un hogar es alrededor del 30 por ciento.

Si a los porcentajes anteriores le sumamos que México es uno de los países en donde más se trabaja promediando alrededor de 50 horas por semana, no es extraño darse cuenta que la convivencia familiar es nula o en el mejor de los escenarios muy escasa. Sin mencionar que en el caso de las mujeres se agrava la situación por la llamada “doble jornada”.

En abril del año pasado la Cámara de Diputados aprobó un decreto para declarar el día 1 de junio como el Día Nacional del Balance Trabajo-Familia. El Senado hizo eco de dicha aprobación firmado en el mismo sentido para posteriormente ser publicado en el Diario Oficial de la Federación como sucedió hace algunas semanas.

El objetivo del establecimiento de esta conmemoración es de concientizar tanto a las familias como a los empleadores sobre la necesidad de conciliar la vida familiar y la actividad laboral. Esta intención de concientización pretende impactar también a los sindicatos y a las instituciones educativas según lo dicho por algunos legisladores.

Se ha visto que en países donde el tema de balance de familia y trabajo lleva ya la delantera el rendimiento de sus trabajadores es mucho mayor, así como el compromiso para con sus empleadores. Manejan índices de rotación más bajos y los riesgos psicosociales son mucho menores. Por lo que se puede afirmar basado en la experiencia de estos países que mantener un equilibrio entre la familia y el empleo no es una prestación de lujo, sino un beneficio con un claro retorno de inversión para las empresas.

El establecer una fecha específica como el día del Balance Trabajo-Familia es un avance en términos de crear conciencia, sin embargo, es importante mencionar que el poder realmente lograr dicho equilibrio integra varios actores de los que requiere su voluntad para llevarlo a cabo. Hace falta legislar aún más para establecer bases conceptuales sólidas dentro de la Ley Federal del Trabajo. Hace falta que el empresario cambie sus paradigmas y conceda mayor flexibilidad a sus colaboradores. Pero también los mismos trabajadores deberán cambiar su mentalidad de dedicación voluntaria de jornadas extenuantes al trabajo creyendo que solo así son productivos.

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