Zoot Suit, Vigente

Por Guadalupe Rivemar

 

Es verdad uno se enajena en el andar cotidiano. Las prisas, el trabajo o mejor dicho: los trabajos porque hoy en día la mayoría de la gente tiene más de uno. Así, entre la vida laboral,  doméstica,  familiar, la vida virtual que también exige tiempos, encuentro de nueva cuenta que el arte,  siempre será esa tablita de salvación que nos regresa al rescate de nosotros mismos.

De repente, una invitación del pintor chicano Víctor Ochoa, me coloca  en la butaca 32 de la fila I en la Sala de Espectáculos del Centro Cultural Tijuana  dispuesta a ver la producción mexicana de la legendaria obra escrita por Luis Valdez: Zoot Suit. La obra en sí, nos remite no solamente al caso verídico que detona la historia de aquellos jóvenes  encarcelados y sentenciados a cadena perpetua injustamente acusados de homicidio, a principios de la década de los cuarenta, (El caso de Sleepy Lagoon) sino que nos acerca  a uno de los movimientos artísticos más trascendentes de los años 70 generado en Estados Unidos, con el Teatro Campesino.

Un Teatro que nace a raíz de “La Huelga” de trabajadores agrícolas del valle de San Joaquín, liderada por activistas como César Chávez.  Valdez,  hijo de campesinos  que había hecho teatro con la famosa “San Francisco Mime Troupe” y estaba recién graduado de la Universidad de San José, decide   realizar  montajes en los viñedos donde los mexicanos laboraban en condiciones de explotación, mexicanos que llegaron a conformar el elenco de obras de denuncia social.

Zoot Suit es una pieza obligada en la frontera y el CECUT ha tenido el acierto de presentarla en  esta puesta en escena  realizada  nada menos que por  la Compañía Nacional de Teatro bajo la dirección artística de Luis de Tavira, con música original de Daniel Valdez, Dan Kuramoto, Lalo Guerrero y Sam Cronk. El elenco de la superproducción  está  conformado por  más de treinta actores.  

Otro dato interesante de anotar es  que Zoot Suit fue la primera obra teatral Chicana que se presentó en el  famoso teatro de la ciudad de Los Ángeles, California Mark Tape Forum,  llegando a ser la más taquillera hasta esa fecha,  éxito que más adelante le abrió las puertas  en Broadway.

 En 1981  la obra alcanzaría la pantalla grande, también bajo la dirección de Valdez, alcanzando los grandes públicos con una historia de batos, pachucos, de chotas y jainas.

Ochoa que ocupaba con su atuendo de pachuco la butaca 31 de la fila I, me decía que todos tenemos un corazón chicano en el fondo, por esa frase entendí que se refería al espíritu rebelde, a la lucha por hacernos de una vida con justicia, a la rebeldía contra la explotación, contra los sistemas opresores. Por eso al cierre, el elenco después del aplauso de pie del teatro lleno, lanzó su proclama de justicia por los 43. Historias  de ficción y realidad,   tiempos y  vidas cruzadas en un momento para el arte, en medio de las tareas ineludibles de la rutina, se agradece.