¡Volar bajito!

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Por Maru Lozano Carbonell

No brilles, no destaques, no seas zonzo, pero sí muy manso. Así es la recomendación cuando te incorporas a un lugar de trabajo.

Tendrías que tener un jefe lo suficientemente maduro y bueno para que le encante que su personal sea mucho mejor que él en cada área. A un jefe lo tienes que admirar, si no, no lo sigues.

Tendrías que tener un jefe lo bastante inseguro, poco preparado y estancado como para que, por miedo o ego inflado, te pise cada que pueda. A un jefe que te presiona, le huyes y te queda un dejo de venganza, ¡es aquí cuando los empleados maltratan hasta las plantas!

Ya mencionamos el rol del empleado dentro de la empresa, pero vista desde fuera y se es millenial, la mayoría busca un horario estático, sueldo fijo y poder entonces cubrir sus gastos básicos de dispositivo electrónico, diversión y por supuesto de vestido. Un trabajo cómodo, bien especificado y que no le molesten fuera de jornada. A ellos no les importa mucho buscar otra opción si no se sienten a gusto en la compañía.

Una persona más madura con planes o con hijos, sí desearía involucrarse en la empresa o emprender por su cuenta para comprar su carro, casa, vacaciones, etc.

Aquí aplica ¡volar bajito! para permanecer y no pender de un hilo.

Ser mediocre es lo recomendable para que no haya problemas, parece ser que trabajar con calidad media haría que el jefe inseguro se sienta “jefe” al poderte guiar, le tienes que agradecer por su “luz”. Manejar el poco mérito y ser del montón haría que nuestro trabajo sea duradero.

¿Eso es para lo que nacimos?  Si yo fuera el Creador, me enojaría muchísimo.  Desperdiciar el talento de cada ser humano y no ayudarle a descubrirlo, mucho menos apoyar a desempeñarlo ¡debería estar penado!

Cuando puedas lee el libro del filósofo canadiense Alain Deneault “Mediocracia, Cuando los Mediocres llegan al Poder”, es entonces cuando los empleados, en su mayoría, son así a cambio de cierta estabilidad. ¿Te imaginas la producción?  Ojalá las compañías invirtieran en verdaderos líderes, que inviten a gente mayor con experiencia que además de compartir, gozan de enseñar e instruir, tienen el tacto y la educación, ¡saben impulsar y están dispuestos a actualizarse también!

¿Cuál es la realidad? Que se abarata la gerencia, se busca lo económico. Si eres emprendedor y en lugar de expandir tienes que estar arreglando problemas y tapando hoyos, seguro elegiste un mal gerente o le estás sobre-cargando.

Una mala gerencia anima al consumo de galletitas y amodorramiento total, porque simplemente “no permite que aflore el pensamiento” obligando a rellenar formularios.

Es triste pero los sistemas masivos de evaluación, califican con indicadores diseñados para gestionar “la media”. ¡Ojo! que mediocridad no es sinónimo de incompetencia, de hecho, cuesta mucho trabajo ser “mediocre”.

Yo apostaría por trabajar la inteligencia colectiva, el trabajo en equipo… una nueva wiki-gerencia.  Si se trabajara la corresponsabilidad, donde todos, jefes y empleados supiéramos los “para qués”, todos se apasionarían y trabajarían seguramente, ¡hasta olvidándose del reloj! ¿Te animarías a formar una hiper-dirección?

Confiar, sabemos que esta palabra viene del latín “confidere” que significa creer.  ¿En qué o en quién confías tú para crear?