Un cerebro sano

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Por Juan José Alonso Llera

“Soy un cerebro, Watson. El resto de mí es un mero apéndice”. Arthur Conan Doyle

No pretendo escribir un artículo médico, simple y sencillamente los acontecimientos de esta semana en Culiacán, me llevan a cuestionarme si los miembros del gabinete de seguridad y su mandamás tienen una masa cerebral en buenas condiciones, ¿o no? Así que no me quedó más remedio que ponerme a investigar sobre el arma más potente para poder tomar decisiones: el cerebro. El cerebro es el órgano más delicado y a su vez, más preciado que poseemos, por eso es tan importante que cuidemos de él. La salud cerebral es la responsable de mejorar nuestro estado de ánimo, llegar a alcanzar nuestras metas o incluso obtener mejores resultados personales.

En general, se saben muy pocas cosas sobre cómo cuidar nuestro cerebro, pero la ciencia y la neuropsicología, han comprobado que el entrenamiento regular del cerebro puede proporcionar considerables beneficios a personas de todas las edades que hayan sufrido deterioro cognitivo.

El neuro-científico Facundo Manes, da unas recomendaciones muy simples para conservar en forma el órgano principal del ser humano, que no es el corazón. Un cerebro infeliz es un cerebro menos inteligente, menos creativo y menos productivo. La felicidad, además, es un factor de protección contra enfermedades de diversa índole: los niveles más altos de emociones positivas se asocian a menores posibilidades de ansiedad o depresión asociados al estrés. Las personas, cuando se sienten bien, se enferman menos, viven más y tiene una mejor calidad de vida.

Los consejos de Facundo para un cerebro sano son:

– Vínculos humanos fuertes y optimismo: son necesarios para el desarrollo y el aumento de la sensación de seguridad frente a la soledad. Son los que refuerzan la vida para afrontar los malestares y los que ayudan a poder sentir el apoyo y la fuerza necesaria para afrontar un reto o una adversidad.

“En el fondo son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida”. Karl Wilhelm Von Humboldt.

– Hacer ejercicio físico, genera nuevas conexiones cerebrales y aumenta la creatividad.

– Aprender cosas nuevas, un idioma, lecturas distintas, oficios, instrumentos. “Nunca te jubiles de hacer lo que te gusta”.

– Tener una dieta saludable, rica en omega 3.

– Manejar el estrés, revaluando la realidad. Hay gente que piensa en el pasado: “ay, qué hubiera pasado si en el viaje se cruzaba una vaca y nos matábamos”, o salimos de viaje y pienso que “vamos a chocar”. Uno vive rumiando hacia el pasado y el futuro, y se olvida de vivir este presente. La meditación ayuda a vivir el presente y mejorar la calidad de vida. Hay muchas cosas para hacer.

– Dormir bien, de preferencia 8 horas.

Aristóteles decía que el cerebro nos servía mucho para el corazón. Era clave para nuestro cuerpo. Después, la ciencia ha demostrado que el cerebro tiene una gran relevancia y vuelve a surgir que las señales del cuerpo influyen en el cerebro y viceversa, que lo que procesa el cerebro impacta en el cuerpo. Así que hay una comunicación entre el cuerpo y el cerebro bidireccional muy importante. En fin, hay que cuidar nuestro cerebro para cuidar el cuerpo, un cerebro sano nos ayuda mucho a no cometer tantas tonterías mañaneras.