Sufriendo con estilo

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Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Nada como una buena cachetada al ego como para retomar el rumbo y demostrar que aún hay esperanzas de clasificar a la liguilla pese a ser uno de los equipos más irregulares de la campaña. Y es que tras el insulto que fue la goleada de la semana pasada ante el “poderoso” conjunto de Pachuca, el combinado tijuanense logró obtener dos triunfos de manera consecutiva en cuestión de unos cuantos días y cerró la jornada doble con seis puntos de seis posibles. No solo eso, sino también recordaron lo que es anotar más de un gol en 90 minutos, mismo que no hacían desde la derrota sufrida ante Necaxa a finales de agosto, y tanto a Monarcas como al cuadro de Atlético San Luis le clavaron tres goles. Ariel Nahuelpán se convirtió en el referente de la delantera que tanto hacía falta dentro del plantel canino y fue el autor de tres de los seis goles anotados la semana pasada, mientras que otros jugadores de área como Ángel Sepúlveda y Mauro Laínez también se hicieron de un par de anotaciones para redondear una semana muy goleadora. Eso sí, así como sumaron seis goles a favor también recibieron cuatro en contra, dejando ambos partidos con un marcador final de 3-2 y con ese miedo latente de estar a un gol de ser empatados, sobre todo hablando del partido ante el cuadro purépecha de media semana. Pero bueno, primero lo bueno y luego lo no tan bueno.

Ahora bien, ¿cómo explicar en pocas palabras lo que vivió el equipo de Xolos esta pasada semana? Y es que en resumidas cuentas se puede decir que el combinado rojinegro pasó de la desgracia al heroísmo de un instante a otro, para de nuevo agregarle un poco mas de dramatismo junto con un par de finales lleno de entusiasmo. ¿Suena confuso? Seguro que sí, pero es la mejor forma de describir el accionar del equipo de Xolos, sobre todo en ese partido del pasado miércoles. Los que vieron el partido entenderán perfectamente de lo que se está hablando, pero para los que no basta con decir que la victoria no fue nada fácil y por un par de instantes el combinado fronterizo estuvo al borde de hacer el ridículo en casa. Para el minuto 30 el encuentro se encontraba empatado 1-1 tras una ventaja parcial que le duró poco al cuadro tijuanense, y a partir de ahí el partido se volvió uno de imprecisiones pero de muchas emociones.

Los tres goles restantes vinieron por medio de penales, pero no precisamente de forma directa. Y es que mientras que el cuadro de Morelia fue capaz de anotar su único penal a favor, los locales erraron sus dos disparos de manera increíble y tuvieron que luchar de más en las jugadas siguientes para rectificar esos errores con goles más complicados. Finalmente se ganaría el partido, y vaya que ganar con dos penales fallados es algo que se debe presumir y no a la vez.

Y se hablaría más del partido ante San Luis, pero francamente ese fue simplemente un triunfo bien ganado que se complicó un poco al final. Nada tan emocionante como ese partido de media semana; al Xolo le gustará sufrir pero vaya que sufre con estilo.