¿Qué hay de comer?

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Por Maru Lozano Carbonell

Respuesta: “Amor”, imagínate que el primer acto de amor y de contacto es el alimento. Lo malo es que, para muchos gorditos, comer representa un drama total o una obsesión.

Dice Geneen Roth, terapeuta y autora de varios libros sobre este tópico, que cuando comemos no le consultamos al cuerpo, nos vamos directamente a la mente y comemos según ella. Y es sabroso, es que comer descaradamente es como ¡entrar en trance!

Algo interesante es que la comida se asocia con una conducta adictiva, pero la cosa aquí es saber que una adicción como a las drogas o al alcohol, por ejemplo, ya se pone en el casillero de los enfermos irreversibles en donde se tiene que evitar el contacto con el objeto a la par de otras técnicas de proceso para evitar y mejorar. Pero ni modo que pongamos la comida fuera de nuestro alcance ya que el alimento es una “droga que necesitamos para vivir”; aquí se trata de dejar de enfocarnos en el objeto de la adicción (la comida) y centrarnos en el vínculo que establecemos con ella.

Para empezar, vamos a olvidar esa reducción a la que han llegado muchos de que comer en exceso es “defecto de carácter” o “falta de voluntad” y mejor vamos tomándolo como una expresión de experiencias dolorosas y conflictivas. Es curioso ver como cuando comemos a lo loco, lo hacemos a solas, entonces el primer detalle está en que nos conflictúa relacionarnos con alguien. También, acuérdate que comer así pudiera ser una conducta en “automático” que aprendimos en la infancia, eso de: “come todo y rápido para que tu mami esté contenta y te quiera…”, “come todo lo que está en el plato porque el otro se puede ofender si no te lo acabas…”, o “si te portas bien te doy una paletita o un postre…”. Resulta que crecemos bajo la idea de “ser para agradar a otros”.

Si le agregamos más cosas como el estrés, la economía, las cargas emocionales y todas esas cosas que tenemos que afrontar, nos daríamos cuenta que entonces la comida puede ser una anestesia para el dolor. Nos auto-gratificamos sin pensar en ese momento que hay otras maneras como ¡hablar con alguien de lo que nos aqueja!

Acuérdate que un buen atracón es como echarte un clavado en el “olvido” y, ¿sabes?, ya va siendo hora de que pongamos un poquito de conciencia y decidamos enfrentar la situación. ¿Cómo? ¡Con gente!  Siempre vamos a relacionar la manera de comer con “alguien”, así que trata de ubicar a la persona que te está consumiendo o devorando. O quizá, conveniente sería darse cuenta que puedes estar bajo la idea equivocada del pasado que atasca o del futuro ilusorio que llena momentáneamente y nos hace sentir satisfechos entre comillas.

Te recomiendo el libro “Cuando la comida sustituye al amor” de Geneen Roth que dice: “Una compulsión es una valiosa mensajera, cuenta una historia, hace una afirmación o una pregunta…”. El desafío consiste en entender cuál es el mensaje para cada una. Acabo de estar en un curso con ella, es buenísima. Mi tiroides es “tragoides” y trabajo en ello.

Auto-realizarse, haciendo cosas a favor tuyo y empieza por aceptar que los cambios empiezan nutriendo tu mente de manera positiva y realista. ¿Te animas?