Que arda lo que tenga que arder

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Por Diego Partida

Sin duda el tema que dominó tanto medios de comunicación como redes sociales en estos días fue el de la llamada “manifestación feminista”. Esta marcha ha dado tanto de que hablar y ha polarizado al país. Se escuchan opiniones a favor, en contra y moderadas; estas últimas dos critican de alguna manera las “formas” en las que se exige justicia, argumentan que “así no se debe hacer” y que, para exigir ser respetadas, hay que respetar.

¿Cómo pedir respeto cuando casos como el de la joven violada por policías de la Ciudad de México quedan impunes o faltos de investigación?

Si bien una marcha organizada y pacífica o silenciosa suele poner en la agenda temática del país algún tema en cuestión, bastan un par de horas para que el ciclo de noticias de vuelta y nos enfoquemos en “lo que sigue”.

Acá no ha pasado igual, acá llevamos casi una semana hablando y discutiendo, acá todos sabemos el crimen que se cometió en contra de la joven, estemos a favor o en contra de las formas; hablamos al respecto y nos sumamos a una discusión que de otra manera sería sepultada por el silencio y la impunidad.

Esa es la diferencia. Pocos ejemplos hay en la historia en los que un levantamiento súbito y ardoroso no haya sido necesario para darle un giro a la situación… para hacerse notar y exigir.

Si el precio que hay que pagar para terminar con la impunidad y darle la importancia que merece el combate hacia la violencia integral contra la mujer es material, en forma de monumentos y estaciones de transporte, justo es pagarlo para hacerse notar.

Tan importante es que, desde aquella marcha de hace una semana que sigue siendo relevante, han fallecido víctimas del crimen ya 17 mujeres en el país; una de ellas aquí en Baja California.

Tan trascendente es seguir posicionando a toda costa en la agenda nacional las exigencias de respeto, igualdad y seguridad para las mujeres, que más del 70 por ciento de comentarios masculinos en publicaciones en Facebook acerca de la “manifestación feminista” fueron para denostar, burlarse o para atacar la apariencia de quienes se manifestaban.

Tan vital sigue siendo alzar todos una voz de solidaridad a favor de quienes luchan por esto, que hoy las víctimas fueron piedras, metal y vidrio, y no la carne y huesos de las que han muerto y a quienes hemos olvidado.

Si, como dice el contacto de quien extraje esta frase, esto hace falta para parar, que arda lo que tenga que arder.